Editada por la Sociedad Española de Agricultura Ecológica/Agroecología
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“El futuro es favorable para todas las producciones ecológicas”

Pedro VidalPedro Vidal. Avicultor ecológico. Vilalba, Lugo

La historia de este empresario comenzó en el año 62, en Vilalba en la provincia de Lugo. Hijo único, tuvo que hacerse cargo de la empresa familiar de piensos y cereales a los 19 años, al fallecer su padre. Tras este precoz inicio empresarial, fue despertándose su interés por el negocio aviar. Así, hace 23 años, montó su primera granja de pollo, Caponcito.

Aunque carecía de formación formal en la materia en sus inicios, compensó viajando para conocer usos y prácticas, tanto por España como por Europa. Posteriormente, Pedro se formó en avicultura y producción ecológica en España y Francia. Durante años, compaginó su negocio aviar con la empresa familiar de piensos. “No tiene nada que ver, porque estás en el mundo de la alimentación ganadera, pero sí te da un enfoque inicial”.

Su convencimiento por la producción ecológica se debió a que “buscaba la máxima calidad posible en el producto que estaba intentando desarrollar. Criar un animal libre de todo promotor de crecimiento, antibióticos o tratamientos y hacerlo con la certificación oficial, en nuestro con la del Consejo Regulador de la Agricultura Ecológica de Galicia (CRAEGA)”.

Actualmente Caponcito está aumentando la producción, llegando al medio millón de pollos anuales. La granja principal está ubicada en el polígono industrial de Vilalba, aunque dispone de otras cinco distribuídas por la geografía gallega. Además, Caponcito fabrica su propio pienso ecológico.“Recibimos la materia prima para los silos, hacemos la molienda y la mezcla y hacemos los piensos” exclusivamente su producción. “Metemos el pollito recién nacido con un día y hacemos todo el ciclo vital”. La media de pollos por granja es de 9.800, “lo máximo que se mete por unidad de producción en ecológico”.

Sus granjas son de ventilación natural, automatizadas en agua y comederos. El sacrificio lo hacen a los 90 días de media de crianza, el doble que cualquier granja de convencional. La estirpe que cría es pollo label, de crecimiento lento. Además, puede presumir de la buena salud de sus animales. “Afortunadamente no tuvimos nunca oportunidad en tantos años de utilizar tratamientos porque llevamos un seguimiento muy continuo, estamos todos los días controlando las granjas y al hacer el seguimiento tan cuidado, no tuvimos necesidad de aplicar tratanimiento”. En parte se debe también al delicado cuidado de los animales. “Controlamos haciendo el seguimiento bien y teniendo unos colaboradores dedicados y midiendo al milímetro sus índices de humedad, ventilación y calefacción y con pienso propio haciendo lo mejor que se sabe en ración para avicultura, por tanto, no hay carencias nutricionales ni patologías”. Señala también la facilidad de trabajar con estirpe de lento crecimiento, una estirpe que le ha costado cinco años de pruebas, estudiando las distintas estirpes y realizando pruebas con cada una, hasta dar con “la ideal”.

Para todo ello cuenta con un total de 25 trabajadores, entre ayudantes de campo, granjeros, cargadores de caminones y chóferes. Reconoce que su jornada normal es “maratoniana”, desde las siete y media de la mañana hasta las nueve y media de la noche, “y los fines de semana también estás ahí porque los pollos siguen estando ahí el fin de semana y siempre hay cosas que ver”, pero no se queja. Desde el principio ha distribuído con el grupo Corem (Cooperativas Ourensanas), la principal cooperativa agroalimentaria de España. Hace el sacrificio en Ourense y desde allí se distribuye.

Observa una evolución muy favorable en el sector ecológico en general. “La gente cada vez está más concienciada y hay más demanda de productos lo más naturales posibles”, aunque encuentra el “aspecto negativo” en el precio. “Sale más caro producir y por lo tanto, en el lineal está más caro el producto. Un pollo convencional se vende a 2,18 euros y uno ecológico, entre 8 y 9”. Pese a las diferencias de precio ve que “el consumidor se preocupa más en comprar productos sanos y libres de todo tipos de productos nocivos que están autorizados en la producción convencional”. Optimista afirma que “el futuro es favorable para todas las producciones ecológicas. No veremos pasado mañana supermercados 100% ecológicos como en Alemania, donde llevan trabajando la producción y consumo ecológico muchos años ya, pero vamos camino de eso”.

Pero no olvida los problemas a los que se enfrenta. “Aunque es muy difícil producir porque necesitas mucho espacio, mucho terreno, mucha granja. No es como la producción convencional, que es en intensivo y no tiene toda la serie de inconvenientes de las producciones ecológicas”. La producción necesita alcanzar un tamaño de pollo idéntico todas las semanas y ontener esa producción “homogénea todas las semanas, de un mismo peso, y eso no es tan fácil como tener una máquina de hacer tornillos y que salgan todos iguales”. Al fin y al cabo, “esto son animales vivos y si te pasas en peso el mercado no lo admite, y si te quedas corto, idem. Es muy difícil llevar adelante los días que hay que guardar mínimo con los tamaños que nos pide el mercado”.

Recuerda a quien quiera dedicarse a la avicultura ecológica que es un trabajo “prácticamente sin horario, de dedicación total. Son animales muy delicados por eso necesitan un seguimiento dedicado, por lo que no es fácil, pero es bonito”.

Pedro Vidal ha sido recientemente nombrado socio de honor de la Sociedad Española de Agricultura Ecológica (SEAE), por su destacada labor en la divulgación de la agricultura y alimentación ecológica

 

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