Editada por la Sociedad Española de Agricultura Ecológica/Agroecología
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Entrevista a Laercio Meirelles: “No cierro los ojos a la realidad pero apuesto por un futuro agroecológico”

LAERCIO-MEIRELLESLaercio es coordinador del Centro Ecológico, ONG que actúa a partir del Sur de Brasil (Ipe) , desde 1985, promoviendo la Agroecología junto a agricultores familiares. Siendo ingeniero agrónomo, ha estado profundamente comprometido con los temas de la justicia social desde muy joven. “Desde la universidad, a mediados de los 80, me interesaba desarrollar trabajos con sentido social. Con lecturas y participando de un pequeño grupo de estudiantes que se juntaba para conversar sobre lo que en ese entonces llamábamos ‘agricultura alternativa’. Vi que era posible pensar en agricultura bajo valores de justicia social y equilibrio ambiental. Desde allí siempre actué en ese campo, uniendo trabajo y militancia”.

¿Qué se entiende por agricultura ecológica y que se entiende por agroecología en Brasil?

Te doy mi opinión, no la opinión ‘de Brasil’, desde mi perspectiva, de quien está involucrado en dinámicas sociales pero no en debates académicos: Lo que veo es que son términos que asumen diferentes connotaciones, en diferentes lugares. En mi país, cuando se refiere a una agricultura sin químicos, sin transgénicos, normalizada y certificada por tercera parte, muchas veces hecha por empresas grandes, normalmente el adjetivo usado es ‘orgánico’. En España, sería agricultura ecológica, ¿verdad? Por otro lado, yo conozco trabajos geniales, en Brasil y otros lugares, practicados por agricultores familiares, que contemplan múltiples dimensiones de lo que uno imagina una producción agropecuaria cerca de un ideal socio-ambiental, donde el agricultor se autodefine como agricultor orgánico o ecológico.

Con el término agroecología pasa algo parecido. Hay autores muy seguros de lo que significa, pero en la realidad el término es usado en diferentes acepciones. No me atrevo a definirlo y decir que quien piensa diferente está equivocado. Una última cosa: no compro esa idea de definir la Agroecología como una práctica o ciencia superior a la agricultura ecológica u orgánica, que serían más ‘comerciales’. No me extenderé en ello ahora, pero soy muy respetuoso con todos los que se atreven a producir sin químicos o sin transgénicos, a contracorriente de una corriente científico-productiva dominado por las transnacionales del sector. Nunca usaría una expresión como: “eso es sólo agricultura ecológica, pero no es agroecología…”. No creo que existan prácticas agrícolas sin pecado… Dejo por aquí esa respuesta, pero da para una conversación más larga…

¿Hay diferencias entre productores agroecológicos y ecológicos brasileños?

La mayor parte de mis amigos del movimiento agroecológico u orgánico brasileño dirían que sí, hay diferencias. Yo te digo que hay mucha más similitud que diferencia. Y yo prefiero el refuerzo a esas similitudes. A mí no me interesa crear un clima poco amistoso entre productores ecológicos con los que producen con enfoque agroecológico; puede que si interese a la Bayer.

¿Tienen las comunidades rurales brasileñas con agricultores ecológicos mayor concienciación social y ecológica que en Europa?

No me atrevería a ponerlo en esos términos. Realidades diferentes exigen e generan diferentes percepciones y soluciones. Además, conozco muchos agricultores ecológicos u orgánicos europeos con experiencias que yo llamaría de “punta”, preocupados por la producción de sus semillas nativas, que usan como insumos principales lo que la naturaleza les ofrece y sus conocimientos. Transforman de manera artesanal sus alimentos y los comercializan en circuitos cortos. Sé que en Europa hay un sector está más preocupado en sustituir insumos y aprovechar una oportunidad de mercado con el sello de ecológico. Pero en Brasil también los hay. Y te digo que valoro ese esfuerzo que hacen y les felicito por no usar agrotóxicos.

¿Que es un Sistema Participativo de Garantía (SPG) y cómo surgieron en Brasil?

Sistema Participativo de Garantía es un sistema de generación de credibilidad donde los mismos involucrados evalúan la conformidad de lo que producen a través de una participación activa y con una metodología adecuada. Surgió por descontento con la idea de contratar a una empresa para decir lo que ya sabemos: que producimos ecológicamente.

¿Es el movimiento agroecológico quien los generó?

Desde mi perspectiva, sí. Aun en inicios de los 90, en Sur de Brasil, surge lo que creo que fue el primero sello de Certificación Participativa.

¿Cómo apoya o rechaza el Estado los SPG en Brasil?

En Brasil los SPGs están previstos y normalizados en la legislación brasileña que trata la agricultura orgánica. Así, tanto la certificación por terceras partes en cuanto a los SPGs son oficiales. No sé si hay competencia, aunque claro, los SPGs les quintan mercado, en el seno de la agricultura familiar, a las empresas certificadoras. ¿Si es trasladable a España? Seguro que sí, y de hecho ya hay varias experiencias de SPGs en España y en otros países europeos.

¿Cuáles son los principales hitos de la agroecología en Brasil?

Pregunta difícil, de repuesta larga… creo que en el campo productivo una percepción de que trabajar bajo sus principios es agradable y no un peso, casi un karma, como lo veo en otros lados. El hecho de que una parte importante de las familias productoras están organizadas en pequeños grupos, redes o movimientos sociales es otro logro importante. El peso de la comercialización en los circuitos cortos, con centenares de ferias locales, es otro punto destacable. Por último mencionaría como logro la presencia de productos ecológicos en mercados institucionales

¿Cuál es el futuro que le espera a la agroecología en Brasil y Latinoamérica?

No sé… miro nuestros contextos y veo que la situación es difícil, con el fetiche de la tecnología moderna y las presiones hechas por las grandes empresas sobre la política y sobre el medio científico. Por otro lado, miro dentro 30 años y veo como avanzamos en experiencias con enfoque agroecológico que se multiplicarán mucho, políticas públicas de apoyo, mucha más demanda de la población urbana por productos sin químicos y sin transgénicos. Por deber de oficio y opción de vida soy un optimista. No cierro los ojos a la realidad pero apuesto en un futuro agroecológico.

¿Qué le diría a un agricultor ecológico español para animarlo a seguir?

Termino con un verso de Maiakovski: “es necesario arrancar alegría del futuro”. En eso estamos.

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