Editada por la Sociedad Española de Agricultura Ecológica/Agroecología
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La huerta es un aula

HUERTA SANTA ANARicardo Colmenares. Fundación Triodos
Partió como un proyecto para colegios

La Fundación Triodos es una fundación vinculada al banco ético Triodos Bank. La iniciativa presentada arranca en el curso escolar 2013-2014 a solicitud de la Asociación Vida Sana con el objetivo de dar a conocer y capacidad de desarrollo al uso de la huerta como recurso educativo a nivel nacional.

Inicialmente la actividad se centró en colectivos escolares y desde la edición de unos premios nacionales que permitieran dar visibilidad a experiencias ejemplares en el uso del huerto como aula (Junta de Andalucia, 2014). Se creó un portal web en el que compartir experiencias y conocimiento, www.huertoseducativos.org, que incorporara una plataforma de captación de microdonaciones para huertos escolares que arrancan o crecen. Dicha plataforma de crowdfunding está dirigida también a iniciativas sociales, terapéuticas y de inclusión para adultos donde el huerto o la finca agraria sea el centro de un proceso educativo y de aprendizaje (Guirado et al., 2014).

El objetivo es impulsar que se haga una realidad el que pueda haber un huerto en cada escuela para humanizar la educación, tanto como una escuela en cada huerto, para evitar la industrialización de la producción de alimentos, que atenta contra nuestra salud física, social y ambiental (Edmunds,1986) .

Huerto escolar, pero también social

En las dos primeras ediciones del Premio Nacional de Huertos Escolares Ecológicos (ahora Huertos Educativos) hemos visto en torno a 270 iniciativas de Educación Infantil, Primaria y Secundaria donde el huerto proporciona una experiencia para compartir. Desde la realización de una actividad puntual de una clase, hasta proyectos que son acogidos como proyecto del centro educativo en conjunto y son el seno de actividades transversales que ayudan a vertebrar el programa multidisciplinar por edades, del centro y las relaciones entre los profesores.

Experiencias en tiestos o en lugares sin tierra, donde se crean cajoneras o mesas de cultivo para observar y acompañar a las plantas en su desarrollo, sus ritmos, sus procesos y su relación con la luz, el suelo, el agua y la vida animal, son tan vitales como los que disponen de más medios. Otras aprovechan terrenos desocupados o se vinculan a comunidades vecinales, de huertos urbanos o comunitarios y en casos destacados con colectivos en riesgo de exclusión. Huertos-jardín que hasta pueden incluir animales domésticos. Proyectos promovidos por el profesorado o por los padres que tiran del conjunto, obtienen los apoyos de las administraciones locales o regionales, que les proveen de suelo, abono, planteles, materiales de riego, y que les ofrecen asesoramiento y formación.

En el portal se incentiva la contribución de experiencias reales contadas por sus protagonistas, principalmente profesorado, pero también proveedores de servicios o padres y madres. También facilitamos contactos con otras iniciativas más desarrolladas y repartidas por todo el territorio español. Se estructuran, estas contribuciones, en tres temáticas: educación, ecología y economía. Las dos primeras, más presentes en este tipo de iniciativas, donde la ecología y la educación se dan la mano, se ha introducido el elemento económico con temas tan controvertidos como el precio real de los alimentos que compramos en los puntos de venta (Riechmann, 2004).

En algunos centros escolares, incluso se establecen cooperativas y se hace un seguimiento del dinero, los costes y beneficios de la actividad de huerta. Por supuesto la visita a experiencias reales de iniciativas económicamente viables es una práctica muy enriquecedora cuando se puede.

Mención especial tiene la acción social que estos entornos procuran a las comunidades que participan. Como lugar de encuentro entre profesores, alumnos, padres y vecinos. Es un centro de fortalecimiento y ampliación de las comunidades involucradas. Genera paz y entendimiento en entornos sociales conflictivos y multiculturales.

Finalmente, las experiencias de captación de fondos de donación donde ya se están dando a conocer iniciativas terapéuticas y de integración de adultos (la llamada agricultura social), además de las escolares, se puede comprobar el punto de apoyo mutuo que constituyen estos entornos de huerta y jardín. Requieren de un esfuerzo compartido, pero bien asesorados, se obtienen buenos resultados. El dinero aparece claramente como resultado del esfuerzo colectivo compartido.

Las lecciones aprendidas

La oportunidad de introducir un huerto, por pequeño que sea, en el entorno educativo deviene un elemento de salud y fortalecimiento en dicha comunidad. Destaca el papel equilibrador que este tipo de entorno de aprendizaje proporciona a los que participan en las experiencias, respecto al exceso de oferta de actividades a desarrollar en el interior y tecnológicas , que favorecen el aislamiento. El aprendizaje en contacto con las fuerzas naturales proporciona un entorno multisensorial y multifuncional, donde se atienden en armonía las capacidades cognitivas, las aptitudes y las habilidades para manejar herramientas y crear entornos saludables para los organismos del huerto. Base para un aprendizaje global y globalizador, donde cabe el asombro, la paciencia, la cooperación y la veneración a las fuerzas implicadas en el funcionamiento del huerto (Louv, 2005).

Proporciona también un entorno donde la comunidad se encuentra para colaborar y sentir la fuerza y la necesidad del apoyo mutuo para llegar a buen fin. La producción de alimentos ha sido tradicionalmente una actividad comunal, reforzada por las fiestas estacionales que marcan los ritmos naturales de un lugar. En nuestra experiencia, la introducción del uso del dinero, en relación con el desarrollo de un proyecto de huerto como aula, supone un elemento que permite vivir la experiencia de forma más intensa. El apoyo mutuo para darse a conocer dentro y fuera de la propia iniciativa comunal se refuerza y se estrecha, reforzando y ampliando la comunidad implicada, y dando como resultado la aportación económica por medio de donaciones que pueden moverse entre 5 € y 150 €.

 

REFERENCIAS

Edmunds, F. (1986). Agricultural tasks of our time. En: Tomorrow´s agriculture: are we meeting the challenges?, Klett, M & Edmunds, F, (Edit.) International Bio-dynamics Initiatives Group. Forest Row, England. 33-40.

Guirado, C; Badía, A.; Tulla, A.; Vera, A. y Valldeperas, N. (2014). La agricultura social en Cataluña: innovación social y dinamización agroecológica para la ocupación de personas en riesgo de exclusión. AGER: Revista de Estudios sobre Despoblación y Desarrollo Rural, nº 17 (octubre): 65-97.

Junta de Andalucía (2014). Nuestro Huerto. Libro de Educación Infantil y Primaria.

Louv, R. (2005). Last child in the Woods. New York, Workman Publishing Company.

 

Riechmann, J. (2004). Hacia una agroética. Consideraciones sobre ética ecológica y actividad agropecuaria. En: Etica Ecológica. Propuestas para una reorientación, J.Riechmann (ed). Editorial Nordan-Comunidad, Uruguay. Pp.175-202.

 

 

 

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