Editada por la Sociedad Española de Agricultura Ecológica/Agroecología
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Las leguminosas en la nueva PAC

leguminosasElena M. Cores García

 

Aunque la Comisión Europea dio a conocer su propuesta de reforma de la Política Agraria Común (PAC) en octubre de 2011 y, tras unas negociaciones que duraron más de dos años, el paquete de reglamentos de aplicación de esta nueva PAC se publicaron en diciembre de 2013, el año 2015 ha sido el primero de aplicación del nuevo sistema de pagos directos. En paralelo hubo que sumar las negociaciones a nivel nacional y la publicación de los reales decretos correspondientes en diciembre de 2014.

Uno de los aspectos más novedosos de esta última reforma de la PAC ha sido la introducción de un nuevo pago: pago para prácticas agrícolas beneficiosas para el clima y el medio ambiente, también conocido como pago verde o greening. Novedad porque ha sido la primera vez que, dentro del primer pilar de la PAC, dentro de los pagos directos, se incluyen aspectos ambientales que tradicionalmente habían estado más ligados al segundo pilar de la PAC, el de desarrollo rural.

Con este pago el objetivo que se pretende es la mejora del comportamiento ambiental de las explotaciones a través de un componente de ecologización obligatorio de los pagos directos para apoyar prácticas agrícolas beneficiosas para el clima y el medio ambiente, tal y como se establece en los considerandos del Reglamento (UE) nº 1307/2013

Es un pago complementario al pago básico, de carácter anual, de cumplimiento obligatorio por parte de los agricultores y que pretende tener en cuenta y abordar los aspectos ambientales y climáticos de la actividad agraria. La importancia del mismo, dentro del conjunto de los pagos directos, se ve reflejada por su dotación presupuestaria, ya que un 30% del límite máximo nacional, del sobre presupuestario con el que cuenta cada estado miembro

para el conjunto de los pagos directos, debe dedicarse a este pago. En España este importe supone unos 1.450 millones de euros anuales.

Las prácticas beneficiosas para el clima y el medio ambiente establecidas son tres: diversificación de cultivos; mantenimiento de pastos permanentes; y superficies de interés ecológico.

La práctica que tiene relación directa con las leguminosas es la de superficies de interés ecológico (SIE). Cuando las tierras de cultivo de la explotación cubran más de 15 hectáreas los agricultores deberán tener, al menos, un 5% de la superficie de la explotación como superficie de interés ecológico. Y de entre el listado de superficies de interés ecológico que recoge el reglamento, y que España ha decidido considerar, se encuentran los cultivos fijadores de nitrógeno, las leguminosas.

De manera general las superficies de interés ecológico van dirigidas a la salvaguardia y a la mejora de la biodiversidad de las explotaciones. Se reconoce, por tanto, el beneficio ambiental que las leguminosas tienen desde el punto de vista de la biodiversidad, pero también, por su capacidad de fijar nitrógeno, hay que consideran el efecto beneficioso para la mitigación del cambio climático.

Así, con objeto de aprovechar estos efectos positivos, dentro el Real Decreto 1075/2014 que establece las disposiciones de aplicación de los pagos directos en España, se establece específicamente que tras un cultivo fijador de nitrógeno que ha computado como superficie de interés ecológico no se puede establecer otro cultivo fijador de nitrógeno ni barbecho.

La otra práctica dentro del pago verde o greening que afecta a las leguminosas, aunque no de manera tan directa, es la de diversificación de cultivos, que se aplica a las explotaciones con tierras de cultivo de más de 10 hectáreas, y que busca la mejora de la calidad del suelo. Aquí hay que contar con las leguminosas como uno de los cultivos adecuados para realizar dicha diversificación.

Fuera de lo que es el pago verde o greening, otra de las ayudas importantes con las que cuentan las leguminosas dentro de los pagos directos tiene que ver con la ayuda asociada voluntaria. Esta ayuda acoplada se concede a ciertas producciones que son especialmente importantes por motivos económicos, sociales o medioambientales. Son los propios Estados miembros los que deciden, dentro de los márgenes fijado en el reglamento comunitario, a que sectores específicos conceden dichas ayudas.

En España se ha decidido conceder dos tipos de ayudas asociadas dirigidas a las leguminosas: a las legumbres de calidad y a los cultivos proteicos.

La ayuda a las legumbres de calidad (garbanzo, lenteja y judía) que se producen bajo denominaciones de calidad pretende fomentar y defender la producción tradicional de legumbres para consumo humano. El importe anual con el que cuenta es de un millón de euros.

Por su parte, la ayuda a los cultivos proteicos (proteaginosas, leguminosas y oleaginosas) tiene como objetivo el contribuir a la autonomía alimentaria del sector ganadero basada en cultivos de alto contenido proteico con destino la alimentación animal. El importe anual con el que cuenta es de 44,5 millones de euros.

Con este paquete de medidas se reconoce la importancia que el cultivo de las leguminosas tiene dentro del primer pilar de la política agraria común, en la Unión Europea, en general, y en España, en particular, y sus efectos beneficiosos desde un punto de vista ambiental. Aspectos estos que habrá que tener seguir teniendo en cuenta de cara al futuro.

 

 

REFERENCIAS:

Susana Humanes Magán S, E Cores García. 2015. “El nuevo sistema de pagos directos: una PAC más verde, más equitativa, y más adaptada a la diversidad europea.”. Revista ambienta nº 112

  1. 2016. “Review of greening after one year”. Commission Staff Working. Document. SWD (2016) 218 final. 22.6.2016.

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