Comité de Agricultura Ecológica de la Comunitat Valenciana · Balance de actividades 2026
Con Requena como Capital Española del Vino de fondo, el Comité valenciano ha llevado los alimentos ecológicos valencianos a ferias internacionales y comarcales, a los colegios, a la juventud y a quienes llenan la cesta de la compra.
El campo valenciano ha aprendido a convivir con la incertidumbre. Al cambio climático y a los episodios meteorológicos extremos se suman la presión de los costes, la falta de relevo y unos mercados cada vez más competitivos. Aun así, si algo ha demostrado el sector en los últimos años es una enorme capacidad para adaptarse y resistir.
La pandemia de COVID-19 fue un punto de inflexión. En aquellos meses quedó claro que la agricultura es esencial, que garantiza el abastecimiento y que importa tener cerca un sector productivo profesional. Después llegó la DANA de octubre de 2024 y mostró la otra cara, la vulnerabilidad. A las pérdidas en el campo se sumó el golpe a muchas pequeñas empresas de transformación agroalimentaria de l’Horta Sud, buena parte de ellas ligadas al producto de proximidad y levantadas durante años de trabajo.

Con las heridas todavía abiertas, las recientes lluvias torrenciales han vuelto a castigar el territorio, sobre todo en la Marina Alta y la Safor. Caminos rurales, infraestructuras agrícolas e instalaciones de riego dañadas recuerdan que el sector primario vive expuesto a situaciones que apenas puede controlar.
Pero el campo continúa. Detrás de cada finca que vuelve a producir, de cada pequeña empresa que consigue reabrir y de cada joven que decide dedicarse a la agricultura hay mucho más que una actividad económica. Hay conocimiento, patrimonio, paisaje, cultura y ganas de quedarse.
En ese esfuerzo ha puesto el foco el Comité de Agricultura Ecológica de la Comunitat Valenciana (CAECV) durante 2026. Lo ha hecho con un programa de promoción, divulgación y comunicación pensado para dar visibilidad a quienes cultivan, crían ganado o elaboran alimentos ecológicos y, con su trabajo, mantienen vivo el territorio. La idea es mostrar algo más que productos y dar a conocer a las personas y los lugares que hay detrás.
Más de treinta años de viña ecológica en un libro solidario
Entre las iniciativas del año sobresale la edición de Ecovitivinicultura en la Comunitat Valenciana. Más de 30 años de innovación y sostenibilidad, obra del doctor ingeniero agrónomo y enólogo José Vicente Guillem.
El libro repasa más de tres décadas de viticultura ecológica valenciana. Empieza en las primeras fincas que apostaron por un modelo entonces minoritario y llega hasta hoy, cuando el viñedo ecológico es una parte fundamental de la agricultura ecológica de la Comunitat. Su valor va más allá de lo histórico, lo técnico y lo divulgativo, porque todo lo que recaude se destinará a promocionar el sector vitivinícola valenciano, con especial atención a las zonas afectadas por la DANA. Así, recuperar la memoria agraria se convierte también en una forma de apoyar a quienes siguen cultivando la viña.
No es casualidad que salga ahora. Requena es este año Capital Española del Vino, una ocasión para reivindicar un cultivo ligado a la historia, la economía y el paisaje valencianos. Pesa sobre todo en las comarcas de interior, donde la viña sostiene buena parte de la actividad agraria. El viñedo ecológico conserva además variedades tradicionales, mantiene los suelos cultivados y protege paisajes culturales. También abre oportunidades a pequeñas bodegas y a nuevos proyectos de elaboración y enoturismo.

En esa línea, el CAECV ha colaborado con PROAVA en la cuarta edición del Concurso de Vinos Ecológicos de la Comunitat Valenciana. En él, especialistas en enología y sumillería de distintos territorios valoran la calidad y diversidad de los vinos valencianos. Porque un vino no puede conformarse con ser ecológico. También tiene que demostrar calidad, personalidad y capacidad de emocionar.
La viticultura ecológica valenciana tiene una historia que merece contarse y, sobre todo, un futuro que merece defenderse.
Un sector que crece pese a todo
La presentación de los datos oficiales de la producción ecológica valenciana, el pasado 14 de mayo en Utiel, fue otro de los momentos centrales del año. Las cifras de 2025 confirman la transformación vivida en la última década:
- Superficie ecológica: 133.397 hectáreas en la Comunitat Valenciana.
- Operadores certificados: 4.215, prácticamente el doble que en 2015.
- Municipios con producción ecológica: 451, más del 83 % de los municipios valencianos.
- Actividades certificadas: 4.865, entre producción, elaboración y comercialización.
Estos números hablan de algo más que crecimiento. La producción ecológica ha llegado a casi todos los rincones, de la huerta y el regadío al secano, la montaña y las zonas que más sufren para mantener su población. Además, el sector es muy diverso: conviven pequeñas fincas familiares y empresas artesanas con cooperativas y grandes compañías con presencia internacional.
Esa diversidad obliga al CAECV a promocionar de formas distintas, adaptadas a cada productora o productor. Pero la garantía es una sola, la certificación ecológica europea.
De las grandes ferias a las plazas de los pueblos
Las ferias siguen importando, pero el CAECV lleva dos años convencido de que no bastan. La promoción tiene que cambiar al ritmo de quienes compran, de los canales de venta y de las formas de comunicar.

En 2026 ha estado en citas profesionales como Fruit Logistica (Berlín), BIOFACH (Núremberg), Alimentaria Barcelona, MEDFEL (Francia), Fruit Attraction (Madrid) o BioCultura Barcelona. Estos encuentros permiten acompañar a las empresas valencianas que venden fuera de España, abrir contactos profesionales, conocer las tendencias del mercado y dar a conocer la certificación ecológica valenciana.
A la vez, ha respaldado a pequeñas productoras y productores que viven de los mercados locales, las ferias comarcales y los circuitos cortos de venta. Ha estado presente en la Mostra PROAVA, Biosfira de Alzira, la Feria del Vino de la Marina Alta, la Feria del Aceite de Enguera, Alicante Gastronómica, Gastrónoma València y otros encuentros territoriales.
La filosofía es sencilla. Quien vende en su comarca merece el mismo reconocimiento que quien exporta a otros continentes, porque ambos generan actividad, mantienen fincas en producción y cuidan el territorio. Las catas, degustaciones y demostraciones gastronómicas permiten además conocer a quien produce, saber de dónde viene lo que se come y comprobar su calidad. Detrás de un aceite, una naranja, un vino, una miel o un queso ecológico siempre hay una historia que contar.
Una paella ecológica con un millón de visualizaciones
La experiencia más novedosa llegó en la feria Ecocultura de Zamora, del 9 al 11 de octubre. El CAECV llevó a más de seis operadores valencianos y organizó presentaciones y catas de más de dieciséis productos ecológicos de la Comunitat. El broche fue una gran paella valenciana elaborada solo con ingredientes ecológicos, que reunió a más de 800 personas.
Lo diferente estuvo en cómo se contó. Para llegar a gente joven y a quienes no suelen acercarse a la agricultura ecológica, el Comité se alió con Engi, cocinero y creador de contenidos zamorano conocido en redes como Cocinaderecho. Entre todas sus publicaciones superaron el millón de visualizaciones. Es una buena muestra de lo lejos que pueden llevar las herramientas digitales el mensaje de la agricultura ecológica, más allá de los recintos feriales.

Este es el cambio de rumbo que impulsa el CAECV. Quiere dejar de esperar a que el público ya convencido se acerque y salir a buscar a quien todavía no lo está, con su propio lenguaje y con experiencias cercanas, atractivas y participativas.
Quienes llenarán la cesta mañana
La promoción también mira a quienes decidirán qué se come dentro de unos años. Por eso, en 2026 el CAECV ha reforzado su trabajo con la infancia, el estudiantado y la juventud. Habla del origen de los alimentos, de la temporada, de los sabores tradicionales y del valor de la producción agraria.
Con la Universitat Politècnica de València (UPV) y en el marco de Technovation Girls, el Comité ha trabajado en propuestas educativas sobre comedores escolares, alimentación ecológica y relevo generacional. El objetivo es que las nuevas generaciones sepan de dónde viene lo que comen y cuánto esfuerzo cuesta producirlo.

El comedor es una gran oportunidad, porque acerca el alimento ecológico y de proximidad a la infancia y hace de la educación alimentaria algo cotidiano. El CAECV defiende, además, que colegios y otros centros públicos vayan incorporando alimentos ecológicos a sus comedores como parte del apoyo al sector agrario valenciano. Educación, gastronomía y consumo responsable van de la mano para que la sociedad valore a quienes producen sus alimentos.
Mujeres rurales y relevo generacional
El 15 de octubre, Día Internacional de las Mujeres Rurales, la UPV dio voz a agricultoras, ganaderas, transformadoras y emprendedoras que están modernizando y diversificando la economía rural. El CAECV quiso reconocer en especial a quienes han recuperado fincas familiares, transforman su propia producción, han incorporado nuevas tecnologías o han creado empresas ligadas al territorio.
Unas semanas antes, el 23 de septiembre, el Día Europeo de la Producción Ecológica reunió en el Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA) a quienes trabajan en innovación, investigación y digitalización, con el relevo generacional de nuevo en el centro.
El futuro del campo no depende solo de nuevas técnicas. Depende también de que la juventud encuentre en él oportunidades reales de desarrollo profesional y personal. Y para eso la actividad agraria tiene que ser viable y estar reconocida socialmente.
Comunicar para llegar a quien aún no conoce el producto ecológico
La renovación ha llegado también a los medios. Durante 2026, el CAECV ha reforzado su presencia en prensa especializada y generalista, radio, televisión y plataformas digitales, combinando la divulgación técnica con contenidos más cercanos al público.
La colaboración con medios como Valencia Fruits, publicaciones especializadas en producción ecológica y programas de radio permite explicar cómo evoluciona el sector, contar sus problemas y trasladar las garantías de la certificación. Las redes sociales, los vídeos cortos y el trabajo con creadoras y creadores de contenido han abierto, a su vez, la puerta a personas que hasta ahora quedaban lejos de la comunicación agraria tradicional.
Este esfuerzo quiere también acabar con la confusión entre los productos realmente ecológicos y otras menciones comerciales de tono verde. Por eso el CAECV insiste en que se identifique bien la eurohoja, el logotipo europeo que distingue los alimentos certificados conforme a la normativa de producción ecológica. La confianza de quien compra exige información rigurosa, controles y transparencia, contada además de forma comprensible y cercana.
Del campo a la mesa
El balance de 2026 refleja una estrategia que acompaña al producto ecológico valenciano en todo su recorrido. Va de las grandes exportadoras a quienes venden directamente su cosecha, de las bodegas y almazaras a las granjas, y de los mercados internacionales a los comedores escolares, los restaurantes y las cocinas de casa.
Para el CAECV, la promoción es mucho más que una herramienta comercial. Es una forma de reconocer a quienes mantienen los campos cultivados, conservan variedades tradicionales, cuidan el ganado, recuperan instalaciones agrarias y protegen el paisaje valenciano.
La pandemia recordó que la agricultura es esencial. Los temporales, lo vulnerable que es. Y la respuesta de agricultoras, agricultores, ganaderas, ganaderos y pequeñas empresas, su capacidad para levantarse. Por eso, cada año el Comité se propone reinventar sus herramientas, buscar nuevos públicos y abrir oportunidades a los operadores ecológicos valencianos.
Mantener vivo el campo no depende solo de quienes lo trabajan, sino también de una sociedad que conozca, valore y elija sus productos. Cada compra de un alimento ecológico valenciano ayuda a que una finca siga en pie, a que una familia viva de su trabajo y a que el territorio siga dando de comer.




