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VERTICILOSIS DEL OLIVO

Verticillium dahliae 

Autoría: José Luis Porcuna

INTRODUCCIÓN

La verticilosis del olivo se diagnosticó por primera vez en España a mediados de los años 70 y actualmente supone un gran problema en amplias zonas olivareras, por la dificultad de su control. La intensificación del cultivo del olivo ha venido acompañada por un incremento progresivo de la enfermedad que causa cada campaña cuantiosos daños.

Plantación intensiva de olivos con riego.

SINTOMATOLOGÍA

La verticilosis puede provocar una sintomatología variada:

  • Apoplejía: Provoca marchitez, muerte de ramas, pérdida del color  y abarquillamiento de las hojas. (Estos síntomas se suelen observar con más frecuencia a finales de invierno y principios de primavera).
  • Decaimiento lento: Aparecen síntomas de deshidratación y necrosis de las inflorescencias, momificado de frutos en diversos estadios  y defoliación de hojas en los brotes. (Estos síntomas se suelen observar en primavera y principios de verano).

AGENTE CAUSAL

La verticilosis del olivo está producida por Verticillium dahliae, un hongo de suelo que tiene una gama de huéspedes a los que infectar de más de 400 especies vegetales tanto leñosas como herbáceas.

CICLO BIOLÓGICO

El hongo puede permanecer en el suelo y en los restos vegetales infestados, mediante la producción de estructuras de resistencia denominadas “microesclerocios”. El patógeno se dispersa mediante estos propágulos a través de aperos, maquinaria, aguas de riego o de escorrentía, viento, etc.

EL RIEGO COMO FACTOR FUNDAMENTAL

En estudios llevados a cabo en olivares tradicionales e intensivos, se ha puesto de manifiesto que la incidencia de esta enfermedad esta asociada básicamente al olivar de regadío. Por todo ello, el manejo del riego es la práctica más importante y decisiva tanto para controlar como para no agravar los problemas ocasionados por este patógeno. Es necesario aportar sólo la cantidad de agua mínima que necesite el cultivo y de la forma más espaciada posible.

CONTROL Y MANEJO DE LA ENFERMEDAD 

En la actualidad no existen fungicidas eficaces para el control y el resto de las medidas de control que pueden emplearse, ya sean físicas, culturales o biológicas, no resultan efectivas si su aplicación se realiza individualmente.

Medidas previas a la plantación

  • Utilizar plantas certificadas libres del hongo.
  • La  biodesinfección o la solarización, para zonas con árboles muertos por verticilosis en las que se plantee una nueva replantación. (Ver fichas Revistas Ae10 y Ae19).
  • Utilizar cultivares menos sensibles a la enfermedad.
  • Utilizar enmiendas orgánicas, como estiércoles, abonados en verde, incorporación por enterrado de cubiertas vegetales, particularmente de crucíferas, etc, se ha manifestado como prácticas esenciales para evitar el desarrollo de la enfermedad.

Medidas posteriores a la plantación

  • Practicar no laboreo o al menos laboreo reducido, que impida que el movimiento de suelo y restos vegetales infectados disperse las estructuras del hongo dentro y entre plantaciones. Esto es particularmente importante en los focos en los que se hallan los árboles afectados.
  • Proteger las parcelas de la llegada por escorrentía de agua de lluvia o riego que arrastre material vegetal o partículas de suelo con el patógeno desde parcelas infestadas colindantes.
  • Evitar el transito de maquinaria entre parcelas que puedan hallarse infestadas.
  • Desinfectar las herramientas de poda y evitar los aperos, maquinaria de cultivo o vehículos que se hayan empleado previamente en parcelas afectadas.

Erradicar o reducir la densidad del hongo en el suelo

  • Retirar y destruir los restos de plantas enfermas (hojas y restos de poda), evitando su picado y distribución sobre la superficie del campo.
  • Hasta el momento, la alternativa a métodos de biocontrol no se han mostrado eficaces.
  • Minimizar el agua de riego.

Artículo publicado en la Revista Ae núm. 20 (verano 2015)

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