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Una vida autosuficiente, poniendo los pies en el suelo

Familia Feliu. Sa Casa Pagesa (Palma, Mallorca)

 

Autoría: Alba Mompó – Equipo Técnico de SEAE

Artículo publicado en la edición 58 de la Revista Ae

 

Enmarcado en el proyecto EcoTerRes , la entrevista hecha en Sa Casa Pagesa ha sido, sin duda una de las más impactantes y enriquecedoras del proceso de conocimiento e intercambio con las diferentes iniciativas que hemos conocido en los tres territorios estudiados. La razón es que la familia Feliu tiene varias particularidades que hacen de su proyecto de vida, un proyecto único.

A pesar de la dificultad que puede llevar adelante una iniciativa agroecológica en uno de los territorios más superpoblados y desplazados por el turismo destructor de todo el Estado Español, Sa Casa Pagesa lleva una trayectoria de treinta y cinco años de lucha y resiliencia en su amada Mallorca, o como dice Toni Feliu, su mundo pequeño. ¿Y a qué se debe esa perseverancia? Feliu describe su proyecto productivo como la vía para diseñar el futuro que quiere para sus hijas dentro de un ecosistema. Un espacio inclusivo a las diferentes etnias, edades y géneros, involucrado en diversas entidades para la preservación del medio natural como APAEMA   y Razas Autóctonas  , así como la conservación e intercambio de semillas con Varietats Locals . Un modelo de vida que permite la autosuficiencia a partir de una producción variada y sostenible que apuesta por una soberanía alimentaria real y de calidad, de kilómetro cero y sin intermediarios. Actualmente, destinan su producción al autoconsumo familiar, a la venta directa con cestas de producto de temporada y a través de la cooperativa P.E.M.. También ofrecen servicios de catering y participan en ferias de agroecología como en la Diada de agricultura Ecológica de Porreres.

Sin embargo, no podemos caer en idealizaciones, desgraciadamente este proyecto se sostiene a costa de la sobrecarga laboral por parte de los titulares de la iniciativa, y no de sus trabajadores. Además, el entrevistado identifica como una de las principales barreras al desarrollo de su labor diaria la excesiva carga burocrática, y como él, miles de pequeños campesinos la siguen sufriendo. Una dedicación, tiempo y espacio que si fuera más ágil, podrían utilizar para hacer lo que realmente aman, producir y alimentar a la población. ¿Está peor la situación en el campo ahora que cuando empezaron el proyecto? A medida que avanza el tiempo, se incrementan las dificultades: controles más estrictos, digitalización, permisos y restricciones. 

Ciertamente, el cambio climático es otro de los factores más disruptivos que hace cada vez más difícil la supervivencia en el campo: condiciones extremas como la sequía y temperaturas excesivamente altas en verano que provocan abortos naturales del rebaño. Efecto que se ve agravado por la incidencia del creciente desplazamiento de la actividad agraria por el acaparamiento de tierras en capitales extranjeros que propician la turistificación y la elitización de los que deben ser espacios productivos, no de turismo de lujo. Además, se añade la dificultad física que supone hacer su trabajo en un territorio colapsado: caminos saturados por turistas en bicicleta, escasez de agua porque la poca que hay va destinada a piscinas y campos de golf y un largo etcétera. Cuestiones que obligan al sector primario a adaptarse contra todo pronóstico a unas condiciones imposibles con adaptaciones de cultivos o con la restricción del uso del agua para regar y dar de beber al rebaño, un común denominador presente en los tres territorios estudiados en el marco de EcoTerRes.

Y como si de un kamikaze se tratara, es la iniciativa que más cabezas de rebaño lleva de todas las entrevistas realizadas en EcoTerRes, a pesar de no ser propietario de ninguna de las tierras que trabaja. Con una cifra de 97 UTAs es la iniciativa con más Unidades de Producción del territorio Balear que hemos entrevistado. Un proyecto que involucra a todas las personas de la familia y que invita a la reflexión con su ejemplo. Radicales sin teoría, es decir, siendo ejemplo de superación y esfuerzo colectivo a pesar de las adversidades presentes en la sociedad actual.  

Un proyecto inspirador que nació de la mano de Toni y Susana con el esfuerzo y apoyo innegociable de la abuela María, una historia de vidas que ponen el cuerpo y el corazón al sostener un sistema agroecológico, porque no entienden la vida de otra manera: una vida saludable y cuidadosa con el entorno. Un discurso referente dentro de la lucha campesina contra el capitalismo destructor que ve nuestras vidas como mercancías y una forma de demostrar que existe una vida (en riesgo de extinción) al margen de las dinámicas de consumo neoliberales. Un relevo generacional en el campo, posible gracias a Maria, Mercè y Susana. Tres mujeres fuertes y valientes que son inspiración para las personas que nos acercamos a sus vidas y que creamos que es posible una vida más plena, si viene de la mano de la libertad con alimentos de calidad y poniendo en el centro el aprecio y pasión por aquello que creemos.

 

EcoTerRes cuenta con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, a través de la Convocatoria de subvenciones para la realización de proyectos que contribuyan a implementar el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático (2021-2030).

Las opiniones y documentación aportadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor o autores de los mismos, y no reflejan necesariamente los puntos de vista de las entidades que apoyan al proyecto.

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