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Aliso de mar, compañera de hortalizas y frutales

Autoría: Aída Arroyo Solís (Proyecto Flora Auxiliar, https://floraauxiliar.es/)

La biodiversidad autóctona es la clave para una verdadera agroecología. De hecho, romper la simplificación ecológica que suponen los monocultivos introduciendo especies de plantas autóctonas bien seleccionadas puede suponer la diferencia entre la dependencia y la independencia en el uso de insumos fitosanitarios. En esta ficha os voy a hablar de una de esas especies que pueden marcar este cambio tan necesario, el aliso de mar (Lobularia maritima).

Huésped de la fauna auxiliar

Familia de las coles, nabos y rabanitos, el aliso de mar es una especie costera, autóctona de los arenales y acantilados mediterráneos. Presenta un porte rastrero que rara vez supera los 20 cm de altura, y produce abundantemente pequeñas flores blancas muy atractivas para una gran diversidad de insectos auxiliares. De hecho, se ha constatado la visita a esta planta de más de 200 especies de insectos (sírfidos, coccinélidos, antocóridos, carábidos, icneumónidos, estafilínidos, arácnidos y abejas, entre otros). Su extraordinaria capacidad de alimentar y dar refugio a muchos auxiliares se ve, además, potenciada por el hecho de ser una de las pocas especies de plantas mediterráneas que presentan una floración prácticamente estable durante todo el año. Esta perpetuidad en la floración asegura a una buena parte de la fauna auxiliar una fuente de polen y néctar continua, lo que crea poblaciones fuertes de depredadores y parasitoides de plagas potenciales, en cualquier época del año.

Aplicaciones en cultivos hortícolas

Numerosos estudios han mostrado como la introducción del aliso de mar en cultivos de hortalizas, ya sea en hileras intercaladas, en puntas de bancales o entre las plantas hortícolas, tiene efectos muy positivos en el control de plagas de pulgones (p.e. en rabanito y en lechuga: Tiwari et al 2020; Brennan, 2013), de polillas (p.e. en coles: Chen et al 2020) o de trips (p.e. en pepino: Koller et al 2024), entre otros. De hecho, su uso en los últimos años se ha extendido considerablemente tanto en invernadero como en cultivos al aire libre debido, como hemos visto, a su capacidad de potenciación y conservación de la fauna auxiliar, pero también a que es fácilmente gestionable, ya que ocupa poco espacio, es de bajo porte (no da sombra), puede beneficiarse del riego ya establecido y puede establecerse como planta anual o perenne, según convenga.

Uso en cultivos leñosos

El uso del aliso de mar en frutales es menos conocido y está menos extendido, pero no por ello es menos interesante. Su asociación puede realizarse en combinación con otras especies de flora auxiliar formando bandas florales o setos, o incluso en la base del mismo frutal, mediante asociación estrecha. Es altamente beneficiosa, por ejemplo, para frutales susceptibles a los pulgones como el melocotonero, el ciruelo o el cerezo. Además, no compite con los árboles si la sembramos bajo su copa, ni tiene plagas ni enfermedades que puedan afectarles, por lo que puede introducirse perfectamente en estos cultivos.

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