Autoría: Pilar Galindo Martínez (Junta Directiva de SEAE)
Publicado en la Revista Ae núm. 59 (verano 2025)
Una de las actividades que más contribuye al rebasamiento de los límites planetarios (LP) es el actual (des)orden alimentario internacional. Basado en la industrialización, mercantilización y globalización de los alimentos, este aparente orden es responsable del rebasamiento de 7 de los 9 LP: cambio climático, pérdida de biodiversidad, desajuste de los ciclos de nitrógeno y fósforo, cambio en el agua dulce, acidificación oceánica, cambio en el uso del suelo y contaminación por nuevas sustancias como los productos químicos de síntesis empleados en fertilizantes y pesticidas [2].
“Este modelo alimentario enferma a la sociedad”
La modernización agraria, tutelada por la revolución industrial y el libre comercio tras la II Guerra Mundial, no persigue garantizar el derecho a una alimentación segura, saludable y soberana para todas las personas y todos los pueblos, sino la producción de mercancías alimentarias rentables. Dicha modernización se basa en la escisión de agricultura y ganadería, la intensificación de sus manejos buscando el aumento de la productividad por unidad ganadera o de superficie mediante maquinaria, tecnología y semillas/razas mejoradas. Esta intensificación requiere mayor inversión de capital, menos trabajo humano y mayor dependencia de empresas que controlan semillas, fertilizantes, pesticidas, agua y acceso a la tierra.

celebrada durante las XXXI Jornadas Técnicas en la Universitat de Girona.
Este modelo de producción, circulación y consumo globalizado se consolida en mercados internacionales donde pequeños/as productores/as y consumidores/as cada vez cuentan menos. La gran distribución aumenta sus márgenes a costa de los precios a los productores y la bajada de calidad de los alimentos para los consumidores. La industria alimentaria generaliza una alimentación cada vez más procesada, cargada de azúcares, harinas refinadas, alto consumo de carne de baja calidad en detrimento del consumo de legumbres, verduras y frutas de temporada, cercanía y agricultura familiar. Este Sistema Alimentario incrementa las enfermedades vinculadas a la alimentación y acelera la extracción de recursos (energía, agua), su degradación (suelos, agua, aire) y el aumento de desperdicio alimentario. Más producción, de peor calidad nutricional, menos agricultores/as y ganaderos/as, que se reemplazan y someten a merced de grandes empresas agrarias y fondos internacionales de inversión.
El Sistema Alimentario Industrializado y Globalizado agudiza el calentamiento global y sus impactos están más que demostrados: el empleo masivo de combustibles fósiles para maquinaria cada vez de mayor tamaño, fabricar fertilizantes y pesticidas y moverlos a desplazamientos kilométricos; destruir su biodiversidad… Este Sistema Agroalimentario es responsable de la enfermedad de los agroecosistemas, basado en el extractivismo que contamina a suelos y aguas y reduce la biodiversidad. También afecta a la salud humana: sus residuos en los alimentos destruyen a los microorganismos intestinales que cuidan nuestro sistema inmunológico. Es una evidencia científica la asociación entre una mala alimentación con restos de plaguicidas y disruptores endocrinos y el incremento de la obesidad, enfermedades cardiovasculares, autoinmunes y cáncer. Es evidente que este modelo alimentario enferma los ecosistemas, agrava el cambio climático y enferma a la sociedad.
La salud de las personas y la de los ecosistemas están interrelacionadas. Por eso es urgente la Transición a Sistemas Alimentarios Agroecológicos, una transición que implica crear las condiciones para aumentar el modelo agroecológico reduciendo el modelo industrializado y globalizado.
El avance de la Agroecología en defensa de los DD.HH. y los límites de la Naturaleza tiene como condición el retroceso del actual (des)orden alimentario mercantil, industrial y global.
Olivier de Schutter, durante su mandato como Relator Especial sobre el Derecho a la Alimentación de NNUU (2008-2014), destacó la importancia de la Agricultura Ecológica como base para impulsar una transición agroecológica, dando protagonismo a los pequeños y medianos agricultores y a los mercados locales [3]. Su relevancia reside no sólo en su sensibilidad a favor de los más desfavorecidos, sino también en la creación de un proceso participativo de consulta para la elaboración de informes. A partir de 2014, la FAO (Organización para la Agricultura y la Alimentación) profundiza en la Agroecología y, tras un proceso de consulta con expertos, proclama los 10 elementos de la agroecología [4].
El Grupo de Expertos de Alto Nivel constituido durante el mandato De Schutter, dedica en 2019 su informe anual a la Transición Agroecológica, fija los 13 principios agroecológicos [5] y difunde la escala de Gliessman (2007) [6] para avanzar en los niveles de transición reconociendo el valor de la Agroecología como Ciencia, Conjunto de Prácticas y Movimiento Social.
El hecho de que la FAO haya impulsado la Agroecología ha servido para su generalización. Pero no todas las estrategias de transición agroecológica parten de aplicar los principios agroecológicos en su conjunto. Algunos abordajes ponen el foco en la cercanía para cuidar al productor local. Otros fijan la atención en aumentar espacios no cultivados en la finca para favorecer la biodiversidad. Otros se centran en promover la compra pública de alimentación sostenible, pero sin incorporar alimentos producidos de forma ecológica o, incluso, dando más puntos a producciones que emplean químicos de síntesis, aunque controlados (producción integrada). Otros, aunque fijan el problema en las sustancias químicas de síntesis (responsables del sobrepasamiento de uno de los 9 LP), proponen, para combatirlo, simplemente la compra de alimentos de cercanía y temporada. Todos estos abordajes tienen algún rasgo agroecológico, pero evitan lo más sustantivo: producir contando con los procesos y los límites de la naturaleza y favoreciendo su regeneración. La producción ecológica en base al reglamento UE 2018/848 no cumple los 13 principios agroecológicos, pero, al menos 8 de ellos y, cuando hay proyectos cooperativos que conectan producción ecológica y consumo responsable, se alcanzan todos los principios agroecológicos, si bien eso no garantiza la supervivencia de dichos proyectos agroecológicos. Aun así, hay que trascender la esfera de la producción y el consumo y llegar a las políticas públicas y a la normativa que proteja el derecho a una alimentación saludable y sostenible mediante la Transición a Sistemas Alimentarios Agroecológicos.
“En SEAE estamos trabajando en definir qué es y qué no es la Agroecología”
Una de nuestras preocupaciones es que, cuanto más se habla de Agroecología, más amenazados/as están los/as productores/as agroecológicos/as que practican la agroecología y sus valedores: grupos y cooperativas de consumo y tiendas que respetan los principios agroecológicos.
Desde 2020 en SEAE estamos trabajando en qué es y qué no es la Agroecología. Nos preocupa tanto la globalización de la producción ecológica como la degradación del contenido de la agroecología. Hemos elaborado un documento que se preparó para la asamblea de 2024 con los materiales elaborados en SEAE desde hace más de una década y otras fuentes significativas, con el propósito de consensuar las determinaciones que favorecen el desarrollo práctico de la Agroecología como Sistema Alternativo al Actual Desorden Alimentario Internacional. Tenemos las bases, hace falta un grupo que quiera trabajarlo. ■
Notas
- [2] P. Galindo (2022). Agroecología y Soberanía Alimentaria frente a la emergencia climática. AE 48 pag.32
- [3] Nota de prensa 8/3/2011 https://wp.ufpel.edu.br/consagro/files/2011/03/Schutter-agroecology.pdf
- Informe del Relator Especial sobre el derecho a la alimentación (La Agroecología y el Derecho a la Alimentación) https://docs.un.org/es/A/HRC/16/49
- [4] 10 Elementos de la Agroecología: Diversidad; creación conjunta e intercambio de conocimientos; sinergias; eficiencia; reciclaje; resiliencia; valores humanos y sociales; cultura y tradiciones alimentarias; gobernanza responsable; economía circular y solidaria.
- [5] 13 Principios Agroecológicos: reciclaje; reducción de insumos; salud del suelo; salud animal; biodiversidad; sinergia; diversificación económica; co-creación de conocimiento; valores sociales y dietas; justicia; conectividad; gobernanza de la tierra y los recursos naturales; participación
- [6] Escala de Transición: 1) una mayor eficiencia en el uso de insumos; 2) la sustitución de insumos y prácticas convencionales por otras opciones agroecológicas; y 3) la reformulación del agroecosistema en función de una nueva serie de procesos ecológicos. Las otras dos fases funcionan en el conjunto del sistema alimentario y consisten en: 4) el restablecimiento de una conexión más directa entre los productores y los consumidores; y 5) la construcción de un nuevo sistema alimentario mundial basado en la participación, la dimensión local, la equidad y la justicia.
Autoría: Pilar Galindo Martínez (Junta Directiva de SEAE)
Publicado en la Revista Ae núm. 59 (verano 2025)
