Esta acción de divulgación ha sido realizada dentro del proyecto «IMPULSO AGROECOLÓGICO», expediente L25074, el cuál ha sido financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU a través de la tercera convocatoria de ayudas para el Plan Integral de Impulso a la Economía Social para la Generación de un Tejido Económico, Inclusivo y Sostenible, en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Ministerio de Trabajo y Economía Social.
El artículo sitúa la configuración de los Laboratorios Vivos Agroecológicos en el marco más general de la transición agroecológica. Una lectura imprescindible para conocer cuál es su verdadera conformación.
Enric Tello. Miembro del Observatorio para la Acción y la Investigación del Sistema Alimentario (FARO) de la Universidad de Barcelona, y del Consejo Asesor Científico de la Agroecology Partnership europea (SciSAB).
Hace ya años que el programa Horizonte Europa no financia la investigación por disciplinas científicas, sino tan sólo proyectos de carácter transdisciplinar claramente orientados a innovaciones que aborden los grandes retos sociales y ambientales definidos por la Unión Europea, y se lleven a cabo con empresas u otros actores interesados en esos cambios empleando metodologías que los involucren al mismo nivel que los centros de investigación. En ese marco, se entiende por Laboratorios Vivos la experimentación en entornos reales de tales innovaciones coproducidas desde el inicio con y por sus potenciales usuarios finales.
Lo cual en esos términos está muy bien, pero suele acabar adquiriendo perfiles distintos, e incluso contrapuestos, cuando se concreta de verdad qué, cómo y con quién se va a investigar. No es lo mismo aplicar ese enfoque a la investigación en telecomunicaciones con alto interés militar, o en la industria biotecnológica, donde el laboratorio vivo solo será la experimentación real de tales tecnologías, que para impulsar una transición agroecológica a sistemas alimentarios sostenibles. Lo cual plantea la pregunta sobre qué debemos entender por Laboratorios Vivos en una asociación que busca acelerar esa transición agroecológica tan importante para hacer frente a la emergencia climática como lo es la transición energética a fuentes renovables, y que lo es mucho más aún para resolver otros límites planetarios ya transgredidos (biodiversidad, agua dulce, vida del suelo, etc.).
«¿Qué debemos entender por Laboratorios Vivos en una asociación que busca acelerar esa transición agroecológica?»
La ciencia, la práctica y las movilizaciones agroecológicas han definido y aplicado desde mucho antes la investigación-acción participativa como metodología de innovación transformadora. Como ciencia la agroecología plantea principios y elementos clave, pero las soluciones deben ser muy diversas y encontrarse en cada lugar a través de un diálogo de saberes y prácticas. Un primer rasgo diferenciador de la transición agroecológica es que, como la prosa de Monsieur Jourdain de Molière, viene practicando Laboratorios Vivos antes que existieran en el programa Horizonte Europa. El segundo es aún más importante, puesto que en ese caso además de innovar se trata también de transformar el entero sistema agroalimentario actual.
Tal como indica la propia agenda estratégica de investigación e innovación (SRIA) de la Agroecology Partnership europea, la transición agroecológica supone identificar, escalar e integrar las mejores prácticas ecológicas de producción, elaboración, distribución y consumo agroalimentario ya existentes a través de un proceso de transformación sistémica definido en cinco niveles. El primero reduce el empleo de productos ecológicamente nocivos sustituyéndolos por soluciones consistentes en trabajar con la naturaleza, como por ejemplo el control integrado de plagas. El segundo deja de emplearlos por completo, como prescribe la certificación ecológica. El tercero avanza en la diversificación de cultivos, usos del suelo e integración con la ganadería y el bosque para generar paisajes en mosaico mejor dotados de biodiversidad y más resilientes al cambio climático. El cuarto comienza a cerrar los ciclos biofísicos, socioeconómicos y culturales en nuevos territorios alimentarios de base agroecológica locales y bioregionales. Y el quinto y último nivel consiste en la completa superación del actual régimen alimentario corporativo global por otro basado en la soberanía alimentaria (Gliessman y otros, 2022; Fig. 1).

No hay duda de que la transición agroecológica comporta un cambio profundamente disruptivo de todo el sistema alimentario, no solo de los agroecosistemas: desde su insostenible, uniforme e injusta configuración lineal actual, en la que grandes empresas ejercen un enorme poder de mercado que comprime los ingresos de las pequeñas explotaciones familiares amenazando su existencia, hacia otro basado en una bioeconomía campesina realmente circular con un comercio justo y unas dietas saludables, culturalmente apropiadas y coherentes con la diversidad de territorios y paisaje agroecológicos. Esa transformación sistémica se plantea a menudo en los términos propios de la «destrucción creadora» de un cambio estructural en todo un sector económico. La «perspectiva multinivel de las transiciones sostenibles» considera que el dominio de un régimen sociotécnico nunca es absoluto, y no puede impedir que surjan en sus márgenes ciertos nichos de innovación radical. Si logran avanzar de la experimentación a la difusión y disrupción, pueden desencadenar transformaciones y ajustes del sistema con nuevas empresas, prácticas, políticas, y preferencias de los consumidores (Geels, 2019).
Pero los mercados para esas innovaciones radicales no existen de entrada, lo que conlleva una «desventaja de la novedad» y reduce su aceptación, acceso a recursos y apoyo político. Sólo superando esas barreras y abriendo sus propios circuitos de venta permite a estos innovadores radicales estabilizar las trayectorias de innovación y escalar desde lo desconocido hasta lo familiar, integrando sus productos en las rutinas y prácticas de la vida cotidiana y conquistando un entorno social que presione al régimen dominante generando su desestabilización. Todo ello implica un conflicto en múltiples dimensiones entre las innovaciones de nicho y el régimen existente. Los innovadores radicales pueden sufrir reveses si no logran impulso suficiente. Pero si ganan, su nueva configuración sociotécnica reemplaza la antigua y se institucionaliza con nuevas regulaciones, hábitos de consumo, estándares profesionales y capacidades. Las incertidumbres de cada encrucijada y su resolución conducirán a diferentes vías de transición.
Sin embargo, hay distintas maneras de concebir y abordar ese conjunto de interacciones, todas ellas utilizando esa perspectiva multinivel de las transiciones sociotécnicas hacia la sostenibilidad para enfatizar diferentes aspectos, actores o dinámicas. Algunas adoptan un enfoque muy empresarial que suele implicar un sesgo tecnológico que reduce o invisibiliza el papel de otros actores sociales e instituciones públicas. Otros, en cambio, destacan el papel de los movimientos sociales y las coaliciones políticas que luchan contra el conjunto de reglas, normas y grupos de presión de intereses creados, subrayando el papel de los conflictos, la gobernanza y las culturas en diferentes áreas críticas para las transformaciones agroecológicas: 1) acceso a la tierra y otros recursos naturales; 2) saberes y culturas; 3) tipos y sistemas de intercambios de mercado; 4) redes sociales; 5) discursos y políticas; y 6) equidad de género y en los medios o formas de vida (Anderson y otros, 2021 López-García y otros, 2025; Fig. 1).
«Es en la interconexión entre todas esas dimensiones en conflicto donde reside el mayor potencial para posibilitar la transformación de los sistemas alimentarios hacia la sostenibilidad y la justicia social»

La transformación debe abordarse simultáneamente en todas esas dimensiones, centrando el análisis en las dinámicas del poder económico y la gobernanza para bloquear o promover cambios desde los actuales enfoques tecnocráticos verticales hacia formas participativas basadas en la autoorganización comunitaria. Es en la interconexión entre todas esas dimensiones en conflicto donde reside el mayor potencial para posibilitar la transformación de los sistemas alimentarios hacia la sostenibilidad y la justicia social. Cada enfoque multinivel del cambio sistémico agroecológico debe distinguir cuáles son las barreras y palancas facilitadoras más importantes, evitando enfoques reduccionistas que limiten la acción a la mera creación de nuevos mercados y empresas. Las transformaciones deben identificarse y aplicarse en la intersección de esos múltiples ámbitos, para desmantelar el régimen dominante y anclar los valores, normas y prácticas de la agroecología en cada territorio y a diferentes escalas.
La conformación de laboratorios vivos agroecológicos debe situarse en ese marco conflictivo de transformación en los cinco niveles de transición agroecológica. Deben combinar un enfoque transdisciplinar, una co-creación de soluciones a problemas reales, y un monitoreo y evaluación de resultados en paisajes agroecológicos de territorios alimentarios específicos. Pero según las circunstancias de cada caso, la escala espacial, el ámbito de actuación, y el nivel de transición agroecológica, los laboratorios vivos deberán adoptar formas distintas, desde un conjunto de campos y explotaciones agrarias, ganaderas y agroforestales que generen agroecosistemas más capaces de albergar biodiversidad, hasta obradores de transformación, nuevos sistemas y logísticas de distribución con canales más cortos de venta, nuevos modelos de negocio incluyendo desde el proveimiento a la compra pública y la restauración, a sistemas de recuperación de materia orgánica para regenerar la vida del suelo. ■
Referencias bibliográficas:
Anderson, C.R., Bruil, J., Chappell, M.J. y otros (2021). Agroecology Now! Transformations Towards More Just and Sustainable Food Systems. Cham: Springer Nature Open Access. Disponible en: https://library.oapen.org/handle/20.500.12657/43292
Geels, F.W. (2019). Socio-technical transitions to sustainability: a review of criticisms and elaborations of the Multi-Level Perspective. Current Opinion in Environmental Perspective, 39, 187-201.
Gliessman, S.R., Méndez, V.E., Izzo, V.M. y otros (2023). Agroecology. Leading the Transformation to a Just and Sustainable Food System. Fourth Edition. Boca Raton: CRC Press.
López-García, D., Zerbian, T., Cuevas, S. et al. (2025). Blurred powers, multiple agencies, and discontinuous temporalities. A multi-level perspective on bottom-up innovation. in agri-food policies. Environmental Innovation and Societal Transitions, 57, 101002. Disponible en: https://doi.org/10.1016/j.eist.2025.101002
McPhee, C., Bancerz, M., Mambrini-Doudet, M. y otros (2021). The Defining Characteristics of Agroecosystem Living Labs. Sustainability, 13, 1718. Disponible en: https://doi.org/10.3390/su13041718

