Cristina es Ingeniera del Medio Natural [1], especializada en detección y corrección de Impacto Ambiental, y trabaja como Técnica Superior de Investigación en INGENIO CSIC-UPV [2] en diversos proyectos estatales y europeos [3]. Además, está en su 2o año de Tesis[4], un estudio centrado en análisis de viabilidad de la agricultura campesina desde una perspectiva feminista y agroecológica.
La trayectoria profesional de esta joven investigadora promete mucho pero en esta entrevista, conoceremos su parte más comprometida. Lleva muchos años colaborando con entidades como Mundubat, Per L’Horta o la Fundació Assut en acciones sobre la defensa del territorio y la agroecología política, conociendo de cerca el pequeño campesinado agroecológico del País Valencià y tejiendo lo que ahora está siendo una red de apoyo a estas personas. Desde que la DANA arrasara con muchos de los cultivos, Cristina acude voluntariamente a realizar muestreos de suelo, agua y hortalizas para valorar la salubridad y la no toxicidad de los mismos. Toda una aventura cuando no cuentas con apoyo alguno de las instituciones oficiales. En palabras de Cristina: “¿Por qué la Consellería, teniendo medios, no está haciendo una campaña intensiva de levantamiento de datos? Es tanto por el bienestar poblacional en general, como por el sector agrícola, que también es un sector económico y un motor social para la soberanía alimentaria y territorial.”
Por Sara Serrano Latorre. Redacción Ae.
Cuéntanos, ¿cómo empieza esta historia en la que comienzas a hacer diferentes muestreos en campos agrícolas tras las inundaciones?
Pues hace más de año y medio que estoy en contacto con agricultoras de la Huerta de Valencia. Previamente ya las conocía desde las labores de voluntariado que hacía con la Fundació Assut y ahora estoy con un proyecto en el que participo desde INGENIO CSIC-UPV. Se llama FEM-VIDA, y entre sus objetivos está diseñar participativamente con agricultoras una herramienta de autoevaluación de la viabilidad de sus iniciativas agroecológicas, integrando la perspectiva feminista (los trabajos de cuidados, la dificultad de acceso a recursos que tienen específica por género…).
Justo tras la DANA me contacta una de estas agricultoras para comentarme que están preocupadas por la falta de interés de la Conselleria y por el impacto que ha supuesto la DANA en sus cultivos. Muchos campos de l’Horta Sud han sufrido, en mayor o menor medida, el impacto de la riada: desde aguas de drenaje hasta la rotura de sistemas de regadío, las canalizaciones de acequias o la ruptura del propio suministro de aguas, por ejemplo. Además, hay que tener en cuenta que en esa zona confluyen lo industrial con lo residencial y lo agrícola por lo que también afecta a sus casas y a los cultivos de autoabastecimiento de muchos de estos hogares. Ya no es solo cuestión de la comercialización de sus productos sino que también ellas y sus familias se están alimentando con ellos.
Por otra parte, desde hace 5 o 6 años, realizo análisis de calidad ecológica de aguas en la Albufera (en arrozales y en la Marjal, que es lo que se conocen como los biofiltros que tiene el Ayuntamiento de Valencia y de la Generalitat Valenciana en arrozales abandonados). Por eso, tengo materiales en casa para realizar tomas de muestras, que tampoco es que se necesiten materiales muy complejos o aparatos específicos. Con esto, cuando se pudo acceder, fuimos a sus campos a realizar tomas de agua, suelo y cultivos para valorar la salubridad y la no toxicidad. También para ver el impacto que las aguas y los fangos podrían tener a medio plazo.
Entiendo que si esta agricultora te ha contactado a nivel personal y lo realizas de manera voluntaria, es porque desde las autoridades competentes no se han realizado esas muestras, ¿no?
Todo este trabajo lo hago voluntariamente, los fines de semana y en el tiempo libre básicamente, y lo hago porque me lo pidió esta compañera, no porque nadie me esté remunerando. Desde mi punto de vista, esto es competencia de la Consellería de Agricultura y no entiendo el porqué, siendo tantas las comarcas y agricultoras afectadas, no hay ningún tipo de control, ni apoyo ni acompañamiento; solo hay falta de referencias y falta de visión. ¿Por qué Consellería, teniendo medios, no está haciendo una campaña intensiva de levantamiento de datos? Es tanto por el bienestar poblacional en general, como por el sector agrícola, que también es un sector económico y un motor social para la soberanía alimentaria y territorial.
Hasta donde conozco, solo están haciendo muestras de agua en el punto de salida de potabilizadoras, pero no en agua de riego ni en el agua de los pozos que tienen las viviendas en l’Horta Sud.
En cambio, sí que desde la Consellería de Sanidad, se “alertó” de que “como consecuencia de las inundaciones, muchos campos han recibido el aporte de aguas que no ofrecen garantías sanitarias suficientes y que podrían suponer un riesgo para la salud”, así que recomendaban “no consumir directamente productos hortícolas que hayan recibido la influencia de las aguas procedentes de la riada”.
Esto ya no sé ni cómo valorarlo… Entiendo que se pasaron de frenada porque, sin haber tomado ningún tipo de muestra, lanzaron una nota con recomendaciones generales para no consumir directamente esos productos. Entonces estuve consultando estudios científicos de otras zonas del mundo en las que también se habían dado inundaciones, como las de Haití, las de Florida, las del Sudeste Asiático… en las que hacían análisis a posteriori de contaminación en suelos y en cultivos de metales pesados. Y no encontré una referencia en la que se pudiera establecer una correlación con el caso de Valencia. Además, aquí no ha habido una inundación permanente de los campos de cultivo, sino que han recibido las aguas de esta riada, pero se han drenado y filtrado. Y al final todo eso acaba en la Albufera.
No sé con qué expertos habrán contactado porque, por mi parte, he consultado a compañeras y compañeros agrónomos y todas me decían que la contaminación a nivel microbiológico es un riesgo infinitesimal. Resulta que cuando el cultivo está al descubierto y al sol, es decir, cuando no está inundado permanente, esa contaminación se descompone. Además, ese fruto se lava no solamente en las casas sino que antes de la venta pasa por un proceso de triaje y de limpieza. Por eso comentaba que tampoco entiendo a qué juegan desde la Consellería, la verdad.
Considero que es más preocupante la contaminación a nivel de metales pesados ya que había muchísima cantidad de agua y los contaminantes que había, de todo tipo, iban bastante diluidos. Además, como decía, la zona preocupante a nivel de contaminación no son solo los campos agrarios sino el propio lago de la Albufera, que ha recibido todas las aguas.
Volvamos a las pruebas, ¿qué tipo de muestreos habéis realizado?
Aguas, suelos y cultivos; digamos, todo el espectro.
En aguas, hemos hecho medición de la composición microbiológica, que es, por ejemplo: coliformes totales, Salmonella, Legionella y distintas bacterias, las más preocupantes a nivel de salud. También de Escherichia coli, que es como un indicador de la presencia de contaminación de aguas fecales.
Para aguas también hemos realizado pruebas para contaminantes de metales pesados y en otros contaminantes orgánicos de distintos tipos, como las dioxinas y todo el espectro de posibles contaminantes derivados de aguas. Además, hemos analizado el agua de casas y el agua también con la que se limpian los propios productos en el almacén.
En suelos, hemos hecho para metales pesados y también de composición microbiológica, que es contaminación por crecimiento bacteriano. En este sentido, pensando un poco en que podían estar contaminados al recibir aguas de la DANA y quedarse encharcados, aunque era poco probable los campos de cultivo están hechos para drenar, pero por si acaso… lo hicimos.
En cuanto a hortaliza para consumo hemos hecho muestreos de contaminación microbiológica, el mismo que el de aguas: Legionella, Salmonella, Escherichia coli, coliformes totales y bacterias en general. También en metales pesados y en residuos de plaguicidas y contaminantes mixtos, pensando en que se podrían haber arrastrado plaguicidas de otros campos o incluso de fábricas, a estas agricultoras que cultivan en ecológico y que, además, muchas están certificadas en ecológico.
¿Consideras que se trata de una muestra representativa?
Sí, los análisis que hemos hecho hasta ahora son extensos en cuanto a las muestras tomadas en pueblos, campos de cultivo y de suelo.
Hemos estado en Sedaví, en Forn d’Alcedo, en Castellar L’Oliveral y en Massanassa. Son zonas alejadas entre sí y que también han recibido aguas tanto directas de escorrentía como de los barrancos.
Además, no he tomado una muestra en un campo sino que he tomado muestras de seis o siete cultivos diferentes que hay ahora en marcha, y de parcelas muy diferentes, que se riegan de manera diferente y que reciben agua de distintos sitios.
Una vez hechas las muestras, ¿quién las ha analizado? ¿Y quién corre con los costes de esos análisis?
A través de una profesora, conseguí el contacto de un laboratorio agroalimentario que, por la buena disponibilidad de su directora, aceptaron las muestras. En cambio, con las muestras de agua para el análisis microbiológico, ha habido otros laboratorios que no las han aceptado alegando que son “muestras privadas”. Para nada tienen en cuenta que esto es competencia de la Consellería… Al final tuve que enviarlas a un laboratorio privado.
Ahora también, como tenemos la complicidad del laboratorio, le he dicho a la agricultora “recaba tú muestras de agua de tus vecinas” porque cada casa suele tener un pozo, y así podemos ver si la zona también está afectada por ese motivo.
Entonces ahí coincidió con el lanzamiento de la campaña de Cultivem solidaritat y la agricultora que me pidió las muestras, me comenta que a través de la campaña hay algo de fondos para realizar muestreos puesto que también se considera muy importante tener referencias y datos actuales sobre qué ha pasado y cómo están los campos de cultivo.
Háblanos de los resultados obtenidos hasta el momento.
Pues todo el pH, tanto en agua como en suelos, ha salido normal, que es alcalino, como es la zona de Valencia. Es un pH alcalino que está entre 8.4-8.8 de pH. En cuanto a nitratos, por supuesto ha salido contaminación por nitratos en el agua pero esto es previo a la DANA. Sale entre 1.300/1.400, que es una contaminación miligramos por kilo y que es inferior al límite que está en 4,000 miligramos por kilo en verduras. En cuanto al agua para el consumo, según el reglamento español el límite de nitratos en agua potable está en 50 miligramos por litro de nitratos, y ha salido por encima de ese límite, pero dentro del límite de lo que se considera agua continental. Es decir, no es agua potable pero es que nunca lo ha sido (bueno, nunca no, esto ocurre después de la agricultura industrializada).
Respecto a metales pesados, en los campos que estaban cultivados han salido concentraciones de metales pesados dentro del rango que se espera de un suelo. Me explico: muchos de los metales pesados son micronutrientes esenciales de las plantas y entonces aparecen en los suelos, y están en concentraciones variables además, porque depende de la geomorfología y de un montón de parámetros. Entonces, puede decirse que todos los suelos están dentro de los rangos esperados para ese tipo de suelos. Sí que aparece uno con un contaminante que no es muy normal pero puede ser algo propio del suelo y tenemos que darle otra vuelta.
¿Y hay algún valor que se salga de lo normal?
No. Ha salido todo normal en todos los suelos. Pero, por supuesto, hay que darle un seguimiento.
Iré a tomar muestras en los mismos sitios cuando se empiece a regar, cuando pase ese primer riego, porque todavía se está restableciendo el riego en los campos. Ten en cuenta que también ha habido muchísimas compuertas afectadas del sistema de acequias, de las canalizaciones y de los motores. Así que, cuando se haga el primer riego iré a tomar muestras para ver si ha cambiado esa concentración. También tomaré muestras de agua de riego para ver si esa posible contaminación que vendría en el futuro, vendría por el agua del riego o por otras cuestiones.
¿Has encontrado algún otro tipo de contaminante que te haya llamado la atención?
Justo en los campos en los que ya he tomado muestras de suelo, los residuos que se veían a primera vista eran voluminosos y del tipo plásticos, planchas de madera, sillas… pues había fábricas de muebles cercanas. Luego se veían como pequeños plásticos o mesoplásticos, o más bien, como pellets de plástico.
La semana pasada, en un voluntariado con la Fundació Assut para la recogida y rastrillado de voluminosos en los campos de cultivo de las zonas de Massanassa y de la parte de la huerta no comercial (es decir, las del vecindario de toda la vida) encontramos todo lleno de pellets de plástico pues el agua llegó directamente del Barranco del Poyo. Había una cantidad enorme de pellets de plástico que, o bien se quitan con retroexcavadora retirando la capa superficial, o bien a base de rastrillado. Sea como sea, es un trabajo descomunal que hay que hacer porque imagínate que todo eso al final, por drenaje, va a la Albufera. Este trabajo es masivo…
Al final, parece que son las pequeñas organizaciones y profesionales y personas comprometidas como tú, que voluntariamente, estáis llevando a cabo estas tareas tan importantes.
Para mí es lo más preocupante… El mayor problema de todo lo que ha pasado con la DANA es la repercusión que tiene sobre la gobernanza de estos sistemas: de sistemas agrícolas, de sistemas de protección natural, de sistemas de fiscalización y de supervisión de las políticas públicas.
El problema ha sido la descoordinación y lo que me preocupa es que la resolución del problema se va a ver afectada por esa descoordinación y esa falta de visión a largo plazo, o de visión a medio plazo ni siquiera.
Se está individualizando la resolución del problema, y para mí esto es políticamente muy preocupante. Esta agricultora particular me ha llamado porque tiene trato personal conmigo… es decir, está tirando de una red que no es colectiva. Sí que luego han aparecido redes colectivas pero, aún así, siguen siendo no institucionales o sin capacidad ni medios suficientes. ¡Me parece gravísimo!
Tenemos estructuras muy complejas de gobernanza administrativa, pública, que deberían de funcionar, porque tenemos bastantes recursos y de todo tipo (técnicos, humanos, de capacidad de organización) y… ¿Dónde están? Esta situación, socialmente, te lleva a la antipolítica y eso es muy peligroso.
Además, las medidas de respuesta que estamos viendo en Valencia son de mitigar el impacto a nivel individual pero no hay una visión del conjunto, del colectivo. No se están planteando ni tomando medidas para que esta catástrofe no vuelva a suceder. En lugar de desviar el dinero únicamente a empresas privadas o a particulares, se deberían impulsar medidas que aprovechen los recursos públicos para trabajos públicos, para el bien común. Un ejemplo: vemos millonadas para comprar coches eléctricos… pero ¿por qué no replanteamos la movilidad de toda la zona de l’Horta Sud, que está ultra desconectada de los centros de trabajo y de Valencia si no es en coche? Destinemos los esfuerzos a reforzar el transporte público, estudiemos qué modos hay para que seamos menos dependientes del coche, en esta y otras muchas zonas.
Por último, ¿darías alguna recomendación en cuanto a este tema de las muestras?
Espero que lo estén haciendo pero me gustaría que desde Consellería de Agricultura, se estuviera diseñando ya una campaña de muestreo periódico en todo lo que es la zona de la huerta productiva, que además es una zona también protegida por otros instrumentos.
Por el momento, las medidas que vemos de la Consellería de Agricultura son de apoyo económico, ayudas directas a ganaderos y agricultores, que están muy bien pero los agricultores y los ganaderos no son sujetos individuales aislados. Es decir, el propio ecosistema agrario también requiere de inversiones y requiere de gobernanza pública. Por poner un ejemplo, sería todo lo relativo al sistema de canalización de redes y acequias o todo el sistema de canalización de caminos.
Que no se siga trasladando esa responsabilidad, que debería ser pública a nivel individual.
Referencias:
[1] Por la Universidad Politécnica de Madrid, además de titulada en Gestión Ambiental en la Empresa por el ISM, y MsC en Cooperación al Desarrollo por la Universitat Politècnica de València (UPV)
[2] Instituto mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y de la Universitat Politècnica de València (UPV), con más de veinte años de investigación sobre las complejas relaciones entre la ciencia, la tecnología, la innovación y la sociedad. https://www.ingenio.upv.es/es
[3] Participa en el proyecto europeo SWIFT (Supporting Women-Led Innovation in farming territories) centrado en el fortalecimiento organiza- cional de mujeres productoras agroecológicas y en el proyecto estatal FOODTRANSITIONS como parte del grupo de trabajo en Metabolismo Social Agroalimentario.
[4] Dirigida por Marina Di Masso Tarditti, Marta Guadalupe Rivera Ferre y Guillermo Palau-Salvador.

