Molí del Perer. La Garrotxa (Girona)
Autoría: Alba Mompó – Equipo Técnico de SEAE
Artículo publicado en la edición 58 de la Revista Ae

La entrevista en profundidad realizada en la familia Vila, enmarcada en el proyecto EcoTerRes , nos ha permitido acercarnos a la realidad campesina de la Vall d’en Bas en Girona. Una realidad que, pese a sus singularidades, presenta puntos en común tanto con otras iniciativas de Girona, como de territorios tan alejados como Málaga o Mallorca. Con este artículo, nos gustaría acercaros a su día a día, mediante algunas pinceladas de lo que hemos detectado y analizado en el transcurso del proyecto, combinado con lo que nos ha compartido esta joven familia.
Las comarcas de Girona dibujan un mapa turístico con múltiples caras. En la Costa Brava domina el modelo de “sol y playa”, enfocado al turismo internacional, con grandes complejos hoteleros y campings. Desde la zona prelitoral, hacia la zona de la Costa Brava sur, se localizan las segundas residencias. Un modelo de turismo de “proximidad” pero que supone una ocupación urbanística desmedida con presión sobre servicios locales.
«La finca Molí del Perer se encuentra cerca de Hostalets d’en Bas, en el corazón de la Garrotxa»
La finca Molí del Perer se encuentra cerca de Hostalets d’en Bas, en el corazón de la Garrotxa y la gestionan Miquel y Marta, una joven pareja apasionada por su trabajo y con un gran sentimiento de responsabilidad hacia su entorno. Un entorno que empieza con su familia y el pueblo y abarca hasta más allá de la Garrotxa. Se trata de una iniciativa agroecológica de producción de vacuno de leche y cereales principalmente para el rebaño propio. A partir de su obrador, elaboran requesón, yogur y queso para distribuirlo en su tienda, en la Cooperativa de consumo local y la carnicería d’en Bas, así como en varias tiendas y restaurantes de localidades cercanas. Cuando les preguntamos cómo describirían su día a día, Miquel responde “Yo me siento feliz” y Marta ríe y dice “Nos permite dar a nuestros hijos la crianza y la vida que queremos”.
Conocedoras de la realidad y situación de su territorio están integradas y son reconocidas por otras iniciativas del sector y por el conjunto de la población. Presentan un alto nivel de relación con otras entidades como Pam a Pam y Arran de Terra, para que la producción, la distribución, el consumo o la financiación actúen bajo principios compartidos. Asimismo, participan de forma activa en actividades sociales del entorno en el ámbito de iniciativa. Describimos el Molí del Perer como resiliente ante la emergencia climática al identificar con valores altísimos las diversas prácticas respetuosas con el entorno y de adaptación a la emergencia climática como son la diversificación de cultivos, el uso responsable del agua, el uso de energías renovables, el manejo holístico para evitar plagas, adventicias, enfermedades, etc. Así como el cierre de ciclos y gestión de residuos y unas óptimas condiciones de bienestar animal.
«Describimos el Molí del Perer como resiliente ante la emergencia climática»

Sin embargo, se han puesto de manifiesto retos, que también son comunes con los proyectos de los otros dos territorios entrevistados en EcoTerRes. El principal es la excesiva carga burocrática, y el tiempo que la misma exige, limitando mucho la actividad principal de los campesinos generando a su vez un malestar compartido. Unas prácticas administrativas costosas y lentas que en lugar de mejorar la situación en el campo las empeora, obligando a que se planteen no pedir ayudas ni subvenciones. Además, manifiestan su disconformidad considerando que los requisitos dejan fuera a los pequeños campesinos. Les obligan a tener un capital inicial y en caso de no tenerlo, endeudarse. Obligaciones que van más allá y ponen como requisito contratar a una persona para la quesería, aunque no sea necesaria. Nos comparten su dependencia de los ingresos económicos sobre todo en los primeros años de proyecto.
A estos malestares, deben sumarse los naturales y de bienestar. Los efectos del cambio climático también están presentes y además se incrementan con el paso del tiempo, a raíz del cual se han detectado enfermedades al ganado como la lengua azul y la sequía que desde hace unos años afecta a toda la zona. Ante esto, han ido adaptando los cultivos, y desde hace unos años han cambiado el cultivo de maíz por sorgo, entre otras adaptaciones de manejo de los cultivos y del rebaño.
En cuanto al modelo comercial, a pesar de realizar una venta directa, continúan con poco nivel de independencia de intermediarios por la compra de productos, bienes y servicios necesarios para la actividad y, por ello, cada vez ofrecen más la opción de visitas a la finca por parte de escolares, familias e incluso, en alguna ocasión, turistas extranjeros.
«Un modelo de actividad agraria sostenible, saludable, ecológico y vinculado al territorio y la comunidad»
Entre los aspectos destacables en cuanto a capacidad de resiliencia y adaptación, genuinos, del Molí del Perer, podemos destacar que no sólo apuestan por un modelo productivo sostenible, adaptado, en cierta medida diversificado y resiliente, sino que también el modelo de negocio se plantea bajo los mismos principios. El mismo hecho de abrir el acceso a su finca para actividades de ocio en familia o comunidad, donde se combina la puesta en valor del patrimonio cultural y arquitectónico vinculado a la actividad agraria, así como del patrimonio gastronómico y de un modelo de actividad agraria sostenible, saludable, ecológico y vinculado al territorio y la comunidad. La razón es que se trata de una iniciativa familiar que apuesta por lo local y ofrece, aparte de su producción en ecológico, de calidad y kilómetro 0, ofrece otras actividades como visitas escolares, de familias, de jubilados (de Cataluña y visitantes clientes de casas rurales). Un proyecto muy completo de la mano de una pareja que a pesar de heredar la parte agraria, ha iniciado de 0 el proyecto de la quesería y las diversas actividades de divulgación que enriquecen el territorio e invitan a las iniciativas de alrededor a sumarse a la transformación del modelo predominante por uno más coherente.
EcoTerRes cuenta con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, a través de la Convocatoria de subvenciones para la realización de proyectos que contribuyan a implementar el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático (2021-2030).
Las opiniones y documentación aportadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor o autores de los mismos, y no reflejan necesariamente los puntos de vista de las entidades que apoyan al proyecto.

