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Aprendizaje y servicio (ApS): sembrar conciencia desde las aulas para transformar el territorio e impulsar la resiliencia climática

El modelo de Aprendizaje y Servicio (ApS) une el saber con el hacer. Permite que estudiantes y docentes se conecten con su entorno, colaborando en proyectos reales con impacto social. En los talleres online participativos desarrollado por EcoTerRes en Málaga, Girona y Mallorca, se ha demostrado cómo esta metodología puede ser una gran aliada para las iniciativas agroecológicas que construyen resiliencia frente al cambio climático.

A través de actividades como visitas a proyectos locales, campañas de sensibilización o propuestas de mejora del entorno, los centros educativos pueden apoyar y visibilizar el trabajo de quienes producen alimentos sostenibles, defienden el territorio o impulsan otro tipo de ocio y economía desde lo rural.

Estos talleres, parte del proyecto EcoTerRes —financiado por la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico—, sirvió como espacio de encuentro para imaginar estrategias conjuntas. Participaron docentes, colectivos y personas comprometidas con la agroecología y la educación transformadora.

El Aprendizaje y Servicio no solo contribuye al desarrollo académico, sino que fortalece la conciencia crítica y el compromiso comunitario del alumnado. Es una metodología que integra el currículo escolar con el compromiso social, ofreciendo la posibilidad de que los jóvenes investiguen, propongan soluciones y actúen sobre retos reales del territorio. En este caso, el sistema agroalimentario local y la resiliencia climática.

Por otro lado, la agroecología ofrece un marco perfecto para aplicar el ApS: promueve una alimentación sana, modelos económicos justos, diversidad biológica y cultural, y un fuerte arraigo al territorio. Involucrar a los jóvenes en estas iniciativas permite no solo fortalecer su aprendizaje, sino también garantizar el relevo generacional, clave en un mundo rural cada vez más envejecido y despoblado.

Los talleres han mostrado ideas como colaborar con huertos escolares o comunitarios, participar en ferias de alimentos locales, documentar experiencias de productores agroecológicos o co-crear recursos educativos sobre soberanía alimentaria. Acciones que, además de aprendizaje, generan implicación, sentido de pertenencia y una ciudadanía activa.

En definitiva, el ApS se consolida como una herramienta poderosa para sembrar en las nuevas generaciones la conciencia ecológica y social necesaria para construir un futuro más justo, resiliente y sostenible.

Ver los talleres aquí

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