José Antonio Esteban y Carlos Esteban (Agricultores ecológicos de azafrán)
https://www.saffronspainteruel.com/
Autora: Sara Serrano Latorre – Revista Ae
Fotografía: Jordi Hidalgo
Artículo publicado en la Revista Ae ed. 54 (primavera-verano 2024)
Quizás tú seas una de esas personas que ha tenido la fortuna de compartir una buena conversación alrededor de la mesa, con tu familia y gente querida, en la época que toca desbriznar el azafrán. O puedes ser de las que guarda unos bulbos e intenta cultivarlos año a año, en recuerdo romántico de la familia. También es probable que no sepas nada del cultivo del azafrán y todo el proceso que conlleva. Sea como sea, en la experiencia de Azafrán La Carrasca (desde 2005) tienes la respuesta.
Recientemente reconocidos con uno de los Premios a Mejor Productor Sostenible de España 2024, concedido por el BBVA y el Celler Can Roca por su “Agua de mar con azafrán ecológico”, José Antonio y Carlos son el ejemplo de cómo un cultivo único y milenario puede ser un producto innovador, que además, representa una apuesta por vivir y emprender en el rural, por el relevo generacional, por la diferenciación con certificación ecológica y por su modelo de comercialización complementado con el agroturismo, entre otros factores que dan mucho más valor a esta iniciativa.
<< Quería conservar algo plantado de azafrán, por nostalgia a esta tradición familiar >>
“Lo que me llevó a recuperar el azafrán fue, precisamente, el cabreo de que se hubiera dejado perder este cultivo que había sido importante para tanta gente humilde en este pueblo”. Y continúa: “hay veces que la justicia de alguna manera tiene que ser con todo y también, en este caso, es con el cultivo del azafrán”. Es José Antonio, quien habla desde Blancas, una localidad de Teruel con 125 habitantes que, como tantas otras, se ha despoblado. Recuerda esos momentos alrededor del azafrán, “sentado en la mesa de crío con mi abuela, vecinas, mi madre…con las orejas puestas escuchando”. Él también se fue del pueblo a trabajar, pero volvía a menudo y “quería conservar algo plantado de azafrán, por nostalgia a esta tradición familiar”.

Resultó que su hijo, Carlos, tenía que decidir qué estudiar y, pensando en el azafrán “y en que se valora mucho fuera de España” optó por cursar el grado superior de Comercio Internacional. “Si conseguimos trabajar bien el azafrán y sacarlo fuera, puede tener futuro, me dijo mi hijo. Yo no había pensado nada de esto pero le contesté: si es lo que quieres, habrá que plantar más azafrán”. Y así hizo, Carlos se incorporó a la actividad agraria y aumentaron su plantación (hasta 4 ha), dando así continuidad a este cultivo con el relevo generacional asegurado y con clientes por toda Europa.
<< Consultamos con el Comité y resultó que aquí nunca se había certificado el azafrán en ecológico >>
Tenían claro que el cultivo sería ecológico pero “consultamos con el Comité y resultó que aquí nunca se había certificado el azafrán en ecológico. Consultaron con el resto de España y nadie con este cultivo se había registrado ni solicitado la certificación. Por eso podemos decir que somos los primeros en cultivar azafrán ecológico en Aragón, en España y casi seguro que en Europa”.
Este azafrán, sale “del triángulo del frío de España, donde siempre se producen las temperaturas más bajas en invierno. Es un clima de meseta al que se adapta perfectamente. Aunque sí, el cambio climático influye. Primero por el agua, que no necesita mucha, pero sí que llueva en determinados momentos cuando se están formando las flores. Y luego las altas temperaturas a la hora de recoger, cuando salen las flores en otoño. Si no hay una temperatura fresca, no salen”. Y continúa, “me consta por mi participación en reuniones internacionales que lo que pasa en Castilla-La Mancha, pasa en Grecia, en Irán, etc. No es ya que lo cultives mejor ni peor, lo que ha pasado es la reducción de producción, año a año. Es algo que sin duda alguna está relacionado con el cambio climático.”
<< Siempre hemos apostado por maridar el azafrán con otros productos de la zona >>
En cuanto a la innovación, “siempre hemos apostado por maridar el azafrán con otros productos de la zona”: un licor, chocolate, infusiones, aceite, queso de cabra… y hasta “cápsulas, porque tiene muchas propiedades medicinales”. También hacen orfebrería, colaborando a la inclusión laboral con asociaciones de diversidad funcional. Y su última apuesta ha sido la premiada “agua de mar con azafrán ecológico, que se recoge en Ibiza y Formentera, en ciertas épocas del año y en lugares determinados libres de contaminación”.
Sin duda es un merecido reconocimiento a una experiencia que tú puedes conocer de primera mano visitándola. Y no importa la época en la que vayas porque podrás revivir, gracias a los materiales audiovisuales que tienen preparados, todo el proceso del cultivo del azafrán. Recuerda: Azafrán La Carrasca, en Blancas.
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