Editada por la Sociedad Española de Agricultura Ecológica/Agroecología
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Contribuciones cruzadas de la agricultura ecológica a la transición agroecológica

Bellon Stéphane
Instituto Nacional de Investigación Agronómica (INRA)

 

En los últimos años, la Agroecología se ha internacionalizado e institucionalizado. En muchos países, se incluye en las políticas públicas. También se convirtió en una parte importante del vocabulario científico y, potencialmente, en un nuevo estándar de la agricultura. Esta institucionalización desafía a los actores de la Agricultura Ecológica (AE). Se producen al menos dos posiciones. La primera consiste en afirmar que la AE sigue siendo el modelo más exitoso de la Agroecología, que encarna propuestas agroecológicas y que se expandirá cualquiera que sea el futuro de la Agroecología. La segunda tiene en cuenta la integración o la dilución de la AE en una Agroecología ampliada que afecta a la orientación de la AE. Entre estos dos extremos, es evidente que existen variaciones y pasos intermedios; pero todos cuestionan la autonomía relativa de la AE. Pero tratemos de iluminar las relaciones entre AE y Agroecología, mostrando cómo pueden guiar el desarrollo de la AE.

Dinámica de las relaciones entre Agricultura Ecológica y Agroecología

Las trayectorias de la AE y la Agroecología son paralelas hasta los años 70. Se presentan en varias publicaciones, centradas en la AE o en la Agroecología. Sus respectivos promotores y referencias son diferentes en cada una y en cualquiera de sus variantes. Las raíces de la Agroecología también se remontan a 1920. Desde el final de esta década, se pueden distinguir dos corrientes en Agroecología. Una destaca la sucesión de la ecología de los cultivos o producción agrícola, centrada más en el rendimiento y sus variaciones regionales. La otra favorece una ecología de la distribución de los cultivos y la adaptación de las plantas y los animales a su medio ambiente. Por su parte, los impulsores de la AE mismos eran también escépticos sobre el salto y la salvación tecnológicos promovidos después de la guerra. A pesar de las diferencias, comparten la necesidad de rediseñar las relaciones agricultura-natura, tomando el ser vivo o la biología como fundamentos. Para ellos no hay que doblegar la naturaleza a los objetivos establecidos por los seres humanos, sino más bien para incorporar actividades agrícolas – e incluso otras – en el funcionamiento de la naturaleza.

El papel de las instituciones

A nivel internacional, destaca el papel central de la Federación Internacional de Movimientos de Agricultura Ecológica (IFOAM), fundada en 1972. IFOAM apunta a la ecología en los primeros principios promulgados en 1980, “respetar la equilibrio ecológico y la fertilidad en el suelo a largo plazo”. A nivel internacional, IFOAM es un buen indicador de la construcción de relaciones entre AE y Agroecología. Desde destacar la función crítica de la Agroecología en relación con ciertas derivas de la AE, analizar las relaciones de la Agroecología y la AE en la región mediterránea, o debatir “El abecedario de los sistemas agroecológicos y la AE”. En otras organizaciones o regiones del mundo, las posiciones son diversas: la confianza, la convergencia o la ignorancia.

Una institucionalización fluida, profesional o particular es también evidente entre AE y la Agroecológica. Los laboratorios de investigación integran la Agroecología en su nombre. Profesores y investigadores reconocidos por sus contribuciones a la AE se identifican con la Agroecología (Europa, EEUU, …). Encontramos un espacio en construcción que está abierto a caracterizar las trayectorias intelectuales y profesionales de los actores de la Agroecología, las redes en las que operan y las actividades que realizan.

La AE es una forma histórica de la agricultura alternativa, conocida y reconocida por muchos públicos. Como agronomía en su tiempo, la agroecología es testimonio de la construcción de un campo interdisciplinario relacionado con el desarrollo de la agricultura, la transformación aún más radical y la rediseñar la relación entre la naturaleza, la ciencia y la sociedad.

Importancia de los principios

Tanto en la AE como en la Agroecología, el papel de los principios se reevalúa y reafirma periódicamente. Estos comprenden no solo las prácticas de producción, sino también la elaboración y almacenado, control y certificación (al menos en AE) o los dispositivos experimentales, asesoramiento o formación. En AE, los principios fueron actualizados en 2005 como cuatro básicos: salud, ecología, cuidado y equidad. El primero de ellos se conecta con la salud del suelo, plantas, animales, humanos y el planeta. El principio de ecología abarca tres dimensiones: limitar el uso de algunos recursos renovables, proteger el medio ambiente y trabajar con la naturaleza. Esta última dimensión también abre otras propuestas. La tercera, a veces incorrectamente traducido del inglés (‘care’) por principio de precaución, hace referencia a la prevención y al cuidado. Es en parte el resultado de los dos principios anteriores, contemplando que la prevención se centra en los riesgos tecnológicos y el mantenimiento de la integridad de los productos ecológicos. Este último también se ejecuta a través de la totalidad de un sistema, una vida digna para los agricultores a precios justos para los consumidores, mostrando una solidaridad internacional. A estos principios se añadiría un principio de realidad en relación con su aplicación. De alguna manera, los reglamentos europeos y las especificaciones o las marcas colectivas se utilizan para interpretar estos principios en reglas de aplicación. La Agroecología también se apoya en un conjunto de principios que pueden facilitar la comprensión de cómo funcionan los agro-ecosistemas y guiar su evolución. Estos principios, que parten de propuestas centradas en la agricultura de bajos insumos, son evolutivos.

Ciclos, gestión e insumos

Más allá de la convergencia de los elementos indicados en el apartado anterior, hay aquí también una serie de principios básicos comunes de la AE y la Agroecología. Es legítimo a posteriori el acercamiento entre AE y la agricultura de bajos insumos en las pasadas convocatorias europeas a presentar proyectos… Pero la importancia relativa de cada uno de estos principios y su profundización varía. Por ejemplo, cerrar los ciclos y la gestión del hábitat son cada vez más importante en AE, mientras que son una preocupación constante en Agroecología. Simétricamente, la no utilización de sustancias químicas o requisitos de certificación no están incluidas en la Agroecología.

Las relaciones entre AE y Agroecología no son ni exclusivas ni inclusivas. Ambos ofrecen juntas para completar los ciclos biogeoquímicos en el sistema de producción; aumentar la diversidad de plantas y animales; depender de procesos biológicos para manejar la fertilidad del suelo o para el control de plagas y enfermedades; vías de transición hacia sistemas agrícolas de apoyo ambientalizadas; favorecer las sinergias entre los distintos tipos de conocimiento. También proporcionan una oportunidad para integrar elementos prácticos de enfoques sistémicos, experimental (fenomenológica) y la formación ecológica.

La AE como transición hacia la Agroecología

El tema de la transición es común en AE y en Agroecología, a pesar de que la AE se reduce a menudo a la conversión. Los vínculos entre estos dos significados y representaciones se especifican en una primera sección. Por último, se muestra cómo la perspectiva de una intensificación “ecofuncional” en la AE se acompaña de una reactivación de la Agroecología en la AE, al menos en algunos institutos de investigación europeos dedicados a la AE.
Mientras la conversión es un componente importante de la AE, la Agroecología se refiere principalmente a la transición. Estos dos términos deberían acercase. Especialmente cuando se refieren al desarrollo de la AE y no a su crecimiento, expresándolo en términos de superficie o en número de productores, y más en general, a la transformación de la agricultura (y la alimentación). Nuestra propuesta fue considerar la transición a la AE en un periodo de tiempo y con una perspectiva más amplia. Se ve como un camino que implica tanto la situación anterior a la conversión, con sus logros y conocimientos, la conversión en su sentido formal, tomado en serio ya que implica riesgos, las rupturas o cambios de paradigma, y cómo se consolida y renueva la identidad colectiva de la AE, y la dinámica luego de la conversión, inscritas en una duración de proyecto profesional, de actividad o de vida más larga. Junto a este trabajo, los autores también llevaron a cabo una revisión de la literatura sobre la conversión a AE. En los EEUU, los dos términos se utilizan a veces alternativamente, aunque la conversión se reserva más bien al dinero o a las unidades de medida. Uno de los puntos de diferenciación entre la AE y Agroecología es que la conversión a la AE certificada y controlada, se enmarca en estrictas restricciones y prohibiciones y que las infracciones pueden dar lugar a una descalificación. Es una condición de acceso a los mercados para vender productos ecológicos u orgánicos. Sin embargo, para la Agroecología, la transición no se refleja en los umbrales y no es todavía tema de categorías estadísticas o de identificación.

Especialización y diversificación
En un libro de referencia en Agroecología (Gliessman, 2015), el autor describe la transición como un camino compuesto de cuatro niveles. Los tres primeros fueron originalmente propuestos por Hill (1985), como diagrama “ESR” para Eficiencia, Sustitución y Rediseño. El primer nivel a favor de unas prácticas agrícolas de mejora de la eficiencia o la reducción del uso de ciertos insumos nocivos para el medio ambiente. Sin embargo, el marco referencial sigue siendo el de la agricultura convencional.

Un paso adicional de la transición a los sistemas agroecológicos es reemplazar los insumos externos en favor de la activación de los procesos ecológicos, a veces sin cuestionar la especialización de los sistemas y favoreciendo las preocupaciones ambientales parciales a expensas de la integridad de recursos. La falta de cambio en los ecosistemas agrícolas, puede dar lugar a continuación a los mismos problemas que los de la agricultura convencional. El tercer nivel es rediseñar los agroecosistemas para operar sobre la base de un nuevo conjunto de procesos y relaciones ecológicas. Ejemplos de ello son la integración agricultura-ganadería o la diversificación de la estructura y la gestión de una finca con rotaciones más largas, la agroforestería…

La Agroecología también está conectada a los sistemas tradicionales, cuyos conocimientos son valorados para conseguir el rediseño. Gliessman a menudo usa la conversión a la AE, al menos en términos de sustitución, para ejemplificar la transición a una base ecológica para la gestión. También añade un cuarto nivel, donde se establece una conexión directa entre quienes producen los alimentos y los que la consumen, teniendo en cuenta todos los componentes del sistema agroalimentario. En este caso, el ejemplo mencionado con más frecuencia es la de la equivalente estadounidense de la Asociación para el Mantenimiento de la Agricultura Campesina (AMAP). También contribuye al Panel Internacional de Expertos en Sistemas Alimentarios Sostenibles (IPESA).

Contribuciones cruzadas de la agricultura ecológica a la transición agroecológica

Conclusiones

Los problemas de desarrollo de la AE a la luz de su co-evolución con la Agroecología, a partir de tres claves de lectura: construcción histórica de cada campo, diferencias o convergencias y elementos programáticos en curso. La AE está ahora (re)conocida por la sociedad en gran parte y todo el mundo tiene formada una opinión sobre esta cuestión transversal que afecta a la agricultura, el medio ambiente, la alimentación y la salud. Y la conversión sigue siendo un caso ejemplar de transición, que se encuentra en otros marcos temporales.

La Agroecología no se beneficia ni el mismo reconocimiento o de umbrales de inclusión explícitos, sobre todo porque no se guía por un mercado. Aún así, su existencia constituye un llamado sobre los propósitos de la AE en diferentes aspectos: a volver a conectarse con sus fundamentos ecológicos desde una perspectiva de re concepción, por ejemplo, con la noción de agro-ecosistema que permite una visión más global del medio ambiente, tener más en cuenta las dimensiones sociales, incluidos los trabajadores agrícolas y los pequeños productores de iniciativas con enfoques colectivos (selección de la certificación participativa, la innovación inclusiva, la soberanía alimentaria, el acceso a la tierra …), por asumir rupturas con algunas de las categorías conceptuales prevalecientes (reducción de los insumos en comparación con el rediseño, volúmenes de producción en comparación con la secuencia de las cadenas de valores frente a los sistemas agroalimentarios, con sus metabolismos …).

La institucionalización de la Agroecología es bastante reciente en muchos países europeos. La cuestión es si irá acompañada de una estrategia de transformación o es más bien un enfoque conformista de la agricultura. No hay respuesta para esta pregunta y la Agroecología es más bien un programa en vez de una solución hegemónica. Las diferencias, y también los elementos comunes, la fluidez de la convergencia entre la Agroecología y la AE consolidarán este progreso.

Referencias bibliográficas

Abreu de LS, Bellon S, Brandenburg A, Olivier G, Lamine C, Darolt MR, Aventurier P, 2015. Controversias e relacoes entre agricultura orgânica e agroecologia. In: A Brandenburg, J-P. Billaud, C. Lamine (Eds.)

Agrisud International, 2010. L’agroécologie en pratiques. Texte disponible sur le site d’Agrisud. (http://www.agrisud.org/fr/lagroecologie-en-pratiques/)

Allaire G, Bellon S. 2014. L’AB en 3D: diversité, dynamique et dessein de l’agriculture biologique. Revue AE&S 4, n°1,

 

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