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“Bizkaigane: cuatro décadas de ganadería ecológica y el relevo que sí fue posible”

Markel Enzunza
Ganadero Ecológico. Cooperativa Bizkaigane, Errigoiti (Bizkaia).
https://www.bizkaigane.eus/

Autoría: Xavier López Coma – Revista Ae

Revista Ae Nº61: «La Agroecología toma el relevo». Invierno 2025

Markel tenía 17 años cuando decidió empezar a trabajar con animales. Fue entonces cuando descubrió la Escuela de Pastores del País Vasco y dio el paso que marcaría su trayectoria. Las prácticas de este curso las hizo en la Cooperativa Bizkaigane, situada en en Errigoiti (Bizkaia) y donde su tío fue uno de los fundadores en 1983. Poco a poco fue integrándose al proyecto y se convertiría, años después, en el eje de un relevo generacional ejemplar.

De tres vecinos a doce trabajadores

Bizkaigane nació de una idea sencilla pero transformadora: tres vecinos de un mismo pueblo que no quisieron mantener cada uno su propia explotación, decidieron juntar las vacas y repensar el modelo establecido. Desde el principio, la cooperativa tuvo una vocación social clara: “Que el trabajo en el campo no fuese una condena. Se organizaron para turnarse los fines de semana y garantizar condiciones laborales dignas, algo inusual en el sector de aquella época”.

En sus inicios vendían leche fresca en bolsas directamente al consumidor. Con el tiempo, y ante el descenso del consumo de leche, apostaron por la quesería. En 1998 incorporaron ovejas de raza lacha en los pastos más alejados, y en el 2002 dieron el salto a la producción ecológica. No fue un cambio brusco: “La cooperativa ya trabajaba sin antibióticos, herbicidas ni pesticidas. Al final era buscar cereal y alfalfa de producción ecológica, todo lo demás ya era manejo en extensivo”. La crisis de las vacas locas fue otro detonante clave: “Se daban cuenta que algo se estaba haciendo mal y dijeron: hay que buscar un modelo distinto. Y el modelo ecológico te asegura ese cambio”.

Un proyecto vivo, diversificado y enraizado en el territorio

Actualmente, Bizkaigane gestiona alrededor de 100 ha entre bosques, pastizales y cultivos. El ganado vacuno incluye 40 vacas en ordeño y entre 4 y 6 terneros al año destinados a carne (entre secas y novillas un total de 94). También disponen de 300 ovejas lachas y en torno a 70 cerdos en extensivo (con 4 madres). Dos invernaderos y 7000 m2 de superficie exterior, está ocupada para el cultivo de pimiento choricero, utilizado en sus propios embutidos.

Toda la producción se comercializa en venta directa. La cooperativa acude cada semana a tres mercados —Guernica, Munguia y Portugalete—, abastece a pequeñas tiendas de proximidad, reparte yogur y queso fresco en cinco escuelas y realiza algunos pedidos a domicilio. Además, trabaja conjuntamente con dos asociaciones que funcionan como grupos de productores. El despiece de ternera y cerdo, y la elaboración de embutidos, se realizan en sus propias instalaciones.

El relevo que sí llegó

Cuando Markel se incorporó en 2011, la cooperativa vivía con inquietud la falta de relevo generacional. “No había gente joven; había mucho miedo por no existir relevo”. Sin embargo, la llegada de dos jóvenes en prácticas que decidieron quedarse cambió el panorama. De repente, hasta cinco personas jóvenes coincidían en el proyecto y vieron la oportunidad de impulsar una renovación en profundidad.

En 2018 constituyeron una nueva cooperativa que les permitió acceder a las ayudas a la inversión de la Diputación de Bizkaia y acometer una renovación integral de las instalaciones: nuevos espacios para el ganado de leche y un almacén de forraje. “Hemos usado las cinco ayudas de incorporación para cubrir el coste”. Posteriormente solicitaron la ayuda a industrias agroalimentarias del Gobierno Vasco de Lehiatu y habilitaron una quesería, una sala de despiece y un obrador de productos cárnicos en unas instalaciones antiguas. Hoy son doce trabajadores, con el objetivo de llegar a ser todos socios.

El traspaso generacional fue facilitado por la propia estructura cooperativa. Los fundadores cedieron el ganado, la maquinaria y los terrenos sin coste alguno. “Lo único que nos han pedido es que sigamos otros 40 años con ello”. Un gesto que ilustra bien la filosofía del proyecto: construir algo que prospere más allá de las personas que lo iniciaron.

La clave: que el trabajo sea digno

Para Markel, el relevo no es solo una cuestión de tierra o capital, sino de condiciones laborales. “Si tú le dices a un joven que trabaje 365 días al año y de sol a sol… Ese es un formato que debe desaparecer”. En Bizkaigane trabajan por turnos, con jornadas de mañana o tarde, alternancia en fines de semana y un mes de vacaciones al año. “Creemos que un modelo así hace atractivo el sector para la gente joven. Pensamos que es la clave para realizar el relevo”.

Una cooperativa que lleva cuatro décadas demostrando que cuidar la tierra, el bienestar animal y las condiciones de quienes trabajan no son principios incompatibles con la viabilidad económica. Y que, cuando se construye sobre bases sólidas, el relevo generacional se hace posible.

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