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Ecoterritorios y Living Labs Agroecológicos: dos caras de una misma transformación


Esta acción de divulgación ha sido realizada dentro del proyecto «IMPULSO AGROECOLÓGICO», expediente L25074, el cuál ha sido financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU a través de la tercera convocatoria de ayudas para el Plan Integral de Impulso a la Economía Social para la Generación de un Tejido Económico, Inclusivo y Sostenible, en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Ministerio de Trabajo y Economía Social.


Aina Calafat Rogers y Sara Serrano Latorre (Equipo Técnico SEAE)

La agroecología es, ante todo, una forma de habitar el territorio y de construir relaciones más justas entre personas, comunidad y naturaleza. En este contexto, los Ecoterritorios y los Living Labs Agroecológicos representan dos enfoques complementarios que, juntos, pueden acelerar la transición hacia sistemas alimentarios sostenibles y resilientes. Aunque sus puntos de partida son distintos —uno territorial y de gobernanza, el otro de innovación abierta—, convergen en principios, objetivos y metodologías participativas.

Los Ecoterritorios (o Biodistritos) son procesos organizados desde el territorio para impulsar modelos de gestión sostenible que integran producción ecológica, dinamización económica, cohesión social y adaptación climática. La Guía EcoTerRes, impulsada por SEAE, subraya que estos espacios buscan fortalecer la resiliencia climática y promover una gobernanza democrática basada en la cooperación multiactor. No se limitan a mejorar sistemas productivos: aspiran a transformar la forma de habitar los territorios.

Los Living Labs Agroecológicos, en cambio, son entornos de experimentación real donde actores diversos cocrean soluciones, probando técnicas, modelos organizativos y estrategias de adaptación. La Red Europea de Living Labs (ENoLL) destaca que estos espacios operan bajo la lógica de la cuádruple hélice —ciudadanía, gobierno, industria y academia—, una articulación que permite abordar problemas complejos desde una perspectiva transdisciplinar. Su fuerza reside en generar conocimientos aplicables, útiles y ajustados al contexto.

La complementariedad es clara: los b proporcionan visión, estructura y gobernanza a largo plazo; los Living Labs Agroecológicos aportan dinamismo, innovación y capacidad de ensayo. Herramientas como TAPE (FAO) u OASIS (Agroecology Europe) resultan estratégicas para ambos modelos, ya que permiten medir impactos, orientar decisiones y asegurar la replicabilidad de las innovaciones. Así, lo que un Living Lab Agroecológico prueba en un entorno acotado puede ser escalado por un Ecoterritorio de forma coherente y participativa.

Ambos enfoques comparten también una dimensión social profunda. Los Ecoterritorios buscan fortalecer comunidades, especialmente a mujeres, jóvenes y población migrante, incorporando modelos de aprendizaje-servicio que generan empoderamiento real. Los Living Labs Agroecológicos refuerzan esta visión al trabajar mediante investigación-acción, donde la comunidad no es objeto de estudio, sino sujeto activo. Esta coincidencia impulsa una agroecología entendida no como un conjunto de técnicas, sino como un proceso de transformación social.

«Desde SEAE insistimos en la importancia de fortalecer estas redes y de generar evidencia que justifique la inversión en agroecología por sus beneficios ambientales, sociales y económicos»

A pesar de su potencial, existen retos. Escalar las innovaciones de los Living Labs Agroecológicos requiere mecanismos sólidos de transferencia, redes estables y políticas públicas que reconozcan la importancia de estos modelos territoriales. La sostenibilidad económica es otro factor crítico: tanto Ecoterritorios como Living Labs Agroecológicos necesitan financiación estable y alianzas fuertes entre actores públicos, privados y comunitarios. Por eso desde SEAE insistimos en la importancia de fortalecer estas redes y de generar evidencia que justifique la inversión en agroecología por sus beneficios ambientales, sociales y económicos.

De cara al futuro, integrar ambos enfoques supone impulsar redes de colaboración entre Ecoterritorios y Living Labs Agroecológicos, utilizar herramientas comunes de evaluación, articular procesos formativos que combinen aprendizaje-servicio e investigación-acción, y reforzar marcos políticos favorables a su continuidad y expansión. Esta convergencia permite avanzar hacia territorios vivos donde la innovación sea constante y la justicia social, un principio estructural.

Ecoterritorios y Living Labs Agroecológicos no son alternativas, sino aliados indispensables para una agroecología transformadora. Su integración abre un horizonte de soberanía alimentaria, resiliencia climática y cohesión territorial. 

 

 

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