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Mallorca: un laboratorio agroecológico


Esta acción de divulgación ha sido realizada dentro del proyecto «IMPULSO AGROECOLÓGICO», expediente L25074, el cuál ha sido financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU a través de la tercera convocatoria de ayudas para el Plan Integral de Impulso a la Economía Social para la Generación de un Tejido Económico, Inclusivo y Sostenible, en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Ministerio de Trabajo y Economía Social.


El proceso de transición agroecológica de Mallorca constituye un ejemplo de innovación territorial impulsado por la sociedad civil. La isla se ha convertido en un laboratorio vivo donde convergen la producción, la transformación y el consumo ecológico y la dinamización agroecológica, en las cuales ha habido diferentes entidades que han jugado un papel fundamental. Este artículo describe la evolución de este proceso, sus aprendizajes y su potencial replicabilidad en otros territorios mediterráneos.

Aina Calafat Rogers, Helena Cifre Sapena y Daniel Castillo Leirana. Equipo Técnico de SEAE

Un territorio insular al límite

Mallorca es un territorio con una identidad agraria profunda y un paisaje modelado por siglos de trabajo campesino. Pero la globalización alimentaria y el turismo masivo han modificado su estructura productiva y social: hoy la isla recibe cerca de 18 millones de visitantes, importa más del 85 % de los alimentos que consume (Consell Econòmic i Social de les Illes Balears, 2022) y menos de un 1 % de la población activa trabaja en el sector agrario. Según datos de los diferentes censos agrarios, desde la década de los 60 se han destruido cerca de 30.000 explotaciones agrarias en Baleares, muchas de éstas en la isla mayor.

Sin embargo, Illes Balears, y en especial Mallorca, se está erigiendo como territorio referente por el avance rápido y organizado de la producción ecológica (las últimas cifras hablan del 22% de la superficie agraria útil inscrita en eco, con 1.311 operadores (CBPAE, 2025)). Además, una producción de base agroecológica, que bebe directamente de los conocimientos ecológicos tradicionales, de su biodiversidad cultivada y de su todavía amplia cabaña ganadera de razas autóctonas. La agroecología se presenta allí como una estrategia de resiliencia, una propuesta integral de diversificación económica, justicia social y sostenibilidad ecológica.

Las entidades como catalizadoras del cambio

Desde su creación en 1994 y durante más de una década, el Consell Balear de la Producció Agrària Ecològica (CBPAE), órgano de control y certificación en el archipiélago, fue la entidad encargada de cohesionar los operadores ecológicos, de promover esta forma de producir, hasta la aparición, a principios de los 2000, de las asociaciones de productores ecológicos en Menorca (APAEM), las Pitiusas (APAEEF), y Mallorca (APAEMA). Aunque a diferentes ritmos, estas asociaciones han tenido un papel muy relevante en el impulso de la agroecología en sus respectivas islas y, hoy, no se entendería el sector sin ellas.

En Mallorca, la Associació de la Producció Agrària Ecològica de Mallorca (APAEMA) fue fundada en 2006 para disponer de una plataforma de defensa frente a la administración y el resto de los actores, capaz de abordar las necesidades que tenía en ese momento el sector agroecológico. Casi 20 años después, APAEMA reúne cerca de 600 socios, entre productores, elaboradores y personas simpatizantes. A lo largo de este tiempo, ha ido incorporando servicios y apoyo técnico de todo tipo para dar apoyo a sus socios, y más allá. Su misión es avanzar hacia una Mallorca 100 % agroecológica, actuando en tres ejes estratégicos:

  • Representación y defensa del sector. Lucha permanentemente su interlocución y representatividad en las mesas sectoriales y de negociación en las distintas administraciones, sobre todo la agraria, aunque no se la considere una organización profesional al uso.
  • Profesionalización i articulación del sector. A través de asesoramiento técnico, acompañamiento del emprendimiento agroalimentario, la formación continua y el desarrollo de redes/comisiones de productores, la asociación impulsa el crecimiento la producción ecológica. En los últimos años, ha puesto en marcha infraestructuras colectivas como S’Obrador.
  • Promoción y dinamización territorial. APAEMA articula redes entre productores, consumidores, entidades locales y administraciones. Esta gobernanza cooperativa permite diseñar proyectos colectivos de comercialización, transformación y distribución basados en circuitos cortos.

Mallorca como “Living Lab” y faro agroecológico

La experiencia mallorquina puede entenderse como un laboratorio vivo (Living Lab) de transición agroecológica. En un territorio marcado por la turistificación, la presión sobre el suelo rústico y la fragilidad del sector agrario, la agroecología se convierte en una estrategia de supervivencia colectiva (Murray et al., 2019). APAEMA ha ido tejiendo, desde la organización campesina, una combinación de apoyo directo a las explotaciones, articulación sectorial, infraestructuras colectivas y trabajo educativo y social que permite experimentar, a escala insular, cómo podría funcionar un sistema alimentario orientado a la soberanía alimentaria.

Si utilizamos el marco de los cinco niveles de transición agroecológica de Gliessman (2016), la experiencia articulada en torno a APAEMA sitúa a Mallorca en una zona de frontera entre los niveles 3 y 4: por un lado, se están rediseñando agroecosistemas diversificados e integrados, y por otro se construyen redes alimentarias alternativas que reconectan producción y consumo.  >>

Todo ello coexiste, sin embargo, con un sistema alimentario hegemónico todavía anclado en los niveles 0–1, fuertemente condicionado por el turismo y la importación de alimentos.

Organización y empoderamiento campesino. La asociación se organiza en comisiones temáticas formadas por operadores ecológicos y personas simpatizantes (olivar, viña, almendro, hortelanos, ganaderos de ovino, apicultores, elaboradores, mujeres agroecológicas, jóvenes, etc.), una docena en total. Cada comisión tiene representación en la junta directiva, donde se recogen necesidades, se debaten propuestas y se validan acuerdos, que luego se devuelven a las comisiones. Este funcionamiento, cercano a la sociocracia, refuerza el empoderamiento campesino y da al sector ecológico una voz articulada y legítima. Muestra de ello fueron su participación en las movilizaciones campesinas de febrero de 2024, con un manifiesto propio (APAEMA, 2024).

Profesionalización y asesoramiento técnico. Sobre esta base organizativa, APAEMA ha ido desplegando una oferta estable de formación y acompañamiento técnico. La asociación impulsa cursos y jornadas de muy diversa índole, que abarcan toda la cadena de producción, transformación y comercialización. Además, ofrece asesoramiento individualizado a explotaciones agrarias, no solo a pie de finca, sino también sobre gestión, inicio de actividad, entre otros. El trabajo en red de las comisiones facilita además el intercambio de conocimientos entre iguales, generando aprendizaje colectivo a partir de la experiencia directa de los propios agricultores y agricultoras. Cabe destacar los diferentes proyectos piloto y de investigación que se han realizado en los últimos años.

Proyectos de dinamización agroecológica. Un tercer pilar del Living Lab mallorquín son los proyectos de dinamización que conectan producción, territorio y ciudadanía. El ejemplo más emblemático es, quizá, el Mercat ecològic de Palma, con una decena de puestos de venta directa dos días por semana, que acaba de cumplir quince años de vida. Ha sido motor de cambio en el barrio y ha permitido que numerosos productores se profesionalicen a lo largo de su recorrido (el último mercado pagès de Illes Balears). Otro de muy relevante es el proyecto ME ecològic de Mallorca, que consiguió establecer acuerdos de compraventa con el sector hotelero. A raíz de esto, se creó la cooperativa Pagesos Ecològics de Mallorca, que actualmente cuenta con más de 50 socios y está abasteciendo a otros grandes consumidores como comedores escolares, Terranostra (supermercado cooperativo de Palma), tiendas y supermercados.

Infraestructuras colectivas. La existencia de infraestructuras colectivas de transformación y comercialización es otro elemento distintivo. En los últimos años, APAEMA ha puesta en marcha de equipamientos como S’Obrador, un obrador colectivo para la elaboración de conservas y otros productos a partir de fruta y hortaliza ecológicas, que permite dar valor añadido y reducir el desperdicio. En paralelo, se ha impulsado cooperativas y otras fórmulas colectivas de comercialización, así como experiencias de compra pública alimentaria municipal que introducen criterios de proximidad y ecológico en comedores escolares y otros centros públicos. Estas infraestructuras y dispositivos hacen posible que la pequeña y mediana producción ecológica pueda sostenerse en un mercado altamente tensionado por el turismo.

Promoción y sensibilización: educación e inclusión social. Finalmente, la dimensión de promoción y sensibilización completa el carácter de laboratorio vivo. APAEMA desarrolla una línea constante de educación agroecológica orientada a reconectar la población con la realidad agraria: ferias como la Diada d’agricultura ecològica, programas de huertos escolares, talleres en escuelas e institutos sobre alimentación saludable (Xarxa Alimentant el futur), biodiversidad cultivada y cambio climático, así como actividades formativas para público adulto. Paralelamente, la asociación acompaña huertos sociales en varios municipios, dirigidos a personas en situación de vulnerabilidad, donde la agricultura ecológica se convierte en herramienta de inclusión, bienestar y autoconsumo. De este modo, la agroecología se presenta no solo como una forma de producir alimentos, sino también como una vía para generar salud, comunidad y dignidad, y para ampliar la base social que apoya al sector agroecológico mallorquín.

Resultados y aprendizajes

La experiencia de Mallorca muestra que la combinación de organización campesina, apoyo técnico, infraestructuras colectivas y trabajo educativo puede acelerar la transición agroecológica incluso en un territorio fuertemente turistificado.

La experiencia de Mallorca muestra que la combinación de organización campesina, apoyo técnico, infraestructuras colectivas y trabajo educativo puede acelerar la transición agroecológica incluso en un territorio fuertemente turistificado. En menos de dos décadas, el sector ecológico ha crecido en superficie, operadores y diversidad de iniciativas; se han consolidado mercados y proyectos de dinamización local; y se han puesto en marcha servicios y equipamientos colectivos pensados para pequeños pagesos. Al mismo tiempo, la agroecología ha empezado a permear políticas locales, escuelas y servicios sociales, generando una base social más amplia para la soberanía alimentaria.

Conclusiones

Mallorca confirma que la agroecología no es solo un modelo productivo, sino un marco integral para repensar el territorio y el sistema alimentario desde los límites biofísicos y la justicia social.

Mallorca confirma que la agroecología no es solo un modelo productivo, sino un marco integral para repensar el territorio y el sistema alimentario desde los límites biofísicos y la justicia social. El caso estudiado subraya la importancia de construir poder colectivo en el campo, reforzar las alianzas con la sociedad y hacer presión para reorientar las políticas públicas hacia la diversidad de explotaciones y los circuitos cortos. El reto de fondo es convertir este “laboratorio vivo” en política estructural de largo plazo, capaz de garantizar el derecho colectivo a una alimentación sana, justa y arraigada al territorio. ■


Referencias bibliográficas:

APAEMA (2025). Manifest des de la producció agraria ecològica i l’agroecologia envers les mobilitzacions agràries. https://apaema.net/politica/mobilitzacions-agraries/

CBPAE (2025). Comunicación personal, 15 de septiembre de 2025.

Gliessman (2016) Transforming food systems with agroecology, Agroecology and Sustainable Food Systems, 40:3, 187-189, https://doi.org/10.1080/21683565.2015.1130765

Murray, I., Jover, G., Fullana, N., y Tello, E. (2019). Biocultural heritages in Mallorca: Explaining the resilience of peasant landscapes within a Mediterranean Tourist Hotspot, 1870–2016. Sustainability, 11(7), 1926.

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