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Las iniciativas colectivas son un motor de cambio

Ganadería ecológica Buey Ibérico de Bellota

Proyecto común entre tres familias de tradición agroecológica:

  • Gloria, Alberto y Juan (Ganadería Huecos del Arroyo, en Carcaboso)
  • Carmen, Mario y Andrés (Rincón de los cerezos, en Berzocana)
  • Gema, Pepe, Catalina y Pepa (Finca Las Lucías, en Navatrasierra)
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Todo empieza con una pregunta clave: ¿es compatible el consumo de carne con la sostenibilidad?. Esta cuestión, que bien despertó un debate político, mediático y social sobre el consumo de carne y la ganadería, tiene una respuesta muy clara para quienes forman la ganadería ecológica de Buey Ibérico de Bellota: sí, se puede. Este proyecto agroecológico, de base comunitaria entre tres familias, nace desde el rural cacereño y reúne tres cualidades idóneas para la alimentación y la sostenibilidad: la calidad de la carne, la defensa de la naturaleza y la lucha contra la despoblación. “Cada familia tenemos nuestro proyecto agroecológico productivo pero coincidimos en muchos aspectos en cuanto a la producción ganadera. Sentimos que la cuestión del consumo de carne y la ganadería estaba siendo maltratada y no era justo porque consideramos que nuestra manera de producir no está incluida en el concepto ganadero del que se habla en los medios”, nos cuenta Carmen Ibañez, una de las promotoras de esta iniciativa basada en la cría y engorde de vacuno agroecológico de razas autóctonas, con el objetivo de cerrar el ciclo productivo, desde la cría de madre hasta la comercialización de la carne de buey.

Gracias a un crowdfunding 1, “tenemos unas madres colectivas en una dehesa boyal de Berzocana, un hecho también muy importante porque podemos intentar recuperar el uso de estas dehesas boyales. Queremos compartir con otros comuneros el espacio y esperamos acabar compartiendo más allá del espacio, ideas e iniciativas más productivas”. Por el momento, tienen las vacas, dos bueyes de 4 años “que han aprovechado este año la bellota” y un ternero reciente. “Vamos introduciendo animales poco a poco, apostando por emplear razas autóctonas (animales berrendos, que se adaptan muy bien al territorio) y que basan su alimentación exclusivamente en los productos de la dehesa (hierba, ramoneo y bellota)”. Y aquí está otra de las claves del proyecto: la eficiencia energética. Y ahí va la explicación:
“Elegimos criar bueyes porque estos animales tardan en producirse 10 o más años. Esta demora implica que el animal abandona su fase de consumo de proteína animal y pasa a ser un consumidor neto de celulosa, alimento que los humanos no podemos procesar. Si esto lo comparamos con un ternero lactante, el que habitualmente consumimos, este ternero aunque esté en la dehesa se aprovecha de la madre y por tanto, transforma una cosa que no “pasa por la Dehesa, pasa por la madre”. En cambio, el buey, en un proceso más largo, lo que hace comiendo es transformar alimentos en carne de calidad, un proceso que no podría hacerse si no fuera por un animal que paste. De ahí la eficiencia energética, la de transformar carne a ese nivel frente a la carne que comemos habitualmente, que es de un ternero que no ha llegado a hacer este proceso energético sino que normalmente lo rematan en cebaderos y, por tanto, tampoco aprovecha la energía de la dehesa. Un buey de 10 años se equipara en carne a los 10 terneros que puede producir una vaca en ese periodo”. En este sentido, “las emisiones de carbono podrían reducirse en porcentajes significativos, lo que supone una alianza en las estrategias de adaptación al cambio climático”. Este es un tema interesante para la investigación, así como el de la calidad de la carne: “eso está muy estudiado en el cerdo pero no en vaca. Así que, el seguimiento científico de nuestro trabajo puede ser un guiño para la investigación y también, para otras líneas de trabajo, ofreciendo datos que pueden ser referencias”.

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Como retos próximos, “tenemos la intención de buscar mataderos cercanos y estimular esta línea de trabajo que es muy necesaria. Nos han quitado todas estas herramientas centralizándolas con lo cual, el tema del transporte es un problema. Todavía nos queda un trabajo de campo grande, de prospección para concretar cómo podemos ir sacando el material. Y aquí tenemos que luchar, estudiar cómo recuperar el uso de esos mataderos locales cerrados e intentar reabrirlos para otro modelo de ganadería”.
Desde estas páginas, el apoyo más incondicional para esta iniciativa agroecológica que estimula un impulso en todo el territorio. Porque aunque sea incipiente, es muy motivadora y seguro que dará que hablar en Extremadura y más allá. Como dice Carmen: “las iniciativas colectivas son un motor de cambio

1  Una financiación colectiva en Goteo.org impulsada por las familias ha logrado reunir algo más del mínimo requerido para comenzar: casi 11.500 euros (agosto 2022).

REVISTA AE 50. “Cuidar el suelo es cuidar nuestra alimentación”.

Invierno 2022.

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