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“Solo nos acordamos de los campesinos cuando hay desastres como el de Valencia o el Covid, que son los primeros en acudir a ayudar”

Josep Sánchez Amer, ganadero y agricultor ecológico

Sa Cabreta (Pollença, Mallorca)

Autoría: Xavi López Coma, Redacción Ae

Artículo publicado en la Revista Ae ed. 55 (otoño 2024)

Las experiencias vividas durante la niñez de Josep junto a su abuelo, le permitieron aprender las técnicas agrícolas tradicionales y a su vez, forjó un vínculo con la tierra que en la actualidad aún perdura.

En plena pandemia y junto a su socio Nicolau, cuenta que “estábamos en ERTE y dijimos: para estar en casa, podemos hacer aquella idea que tenemos medio encaminada”. Entonces, empezaron a introducir sus primeras cabras en el que sería su futuro proyecto agroganadero.

«Nos dio un chute de energía y compramos 50 cabras más”

Al inicio, se dedicaron a realizar pruebas de sus primeros quesos. Las sensaciones recibidas y el apoyo del público local fue tal, que decidieron embarcarse de lleno: “nos dio un chute de energía y compramos 50 cabras más”.

«Decidimos hacer una variante con harina de algarroba y ganamos el premio al mejor producto de la isla de 2023 que organiza APAEMA»

Con el objetivo de tener una adecuada diversidad de productos a la venta, desarrollaron nuevos transformados. Yogur, queso fresco y queso tierno con 20 días de maduración. Este último es su producto estrella: “es el más comercializado, así que decidimos hacer una variante con harina de algarroba en su interior. Nos presentamos a un concurso que organiza APAEMA y ganamos el premio al mejor producto de la isla de 2023”. Actualmente, también están haciendo queso madurado de 6 a 9 meses con leche cruda, queso azul y mantequilla.

Intentando mantener un tipo de explotación con el mínimo impacto, decidieron darle una salida productiva al suero sobrante de la elaboración láctea. La idea fue añadir cerdos a la explotación y así conseguir cerrar el ciclo: “el suero no podemos tirarlo, puedes contaminar los suelos debido al alto contenido en ácidos y otras substancias. Los cerdos son un filtro natural; lo comen, lo descomponen y nosotros hacemos sobrasada y embutido.”.

«Queremos estar preparados por si algún día cambia la situación y hay que adaptarse a un clima más seco»

A día de hoy han alcanzado un total de 120 cabras, 5 machos reproductores y 20 cerdos de engorde. Tienen una superficie útil de 30ha (10 de bosque y 20 de cultivo) y el pastoreo realizado es con técnicas holísticas: “haciendo rotaciones y sin dejar que agoten la comida del suelo. Ahorramos pasadas con el tractor para sembrar y el combustible y tiempo que conlleva.”. Llegado el momento en que algunos campos pierden su poder regenerador, proceden a realizar cambios estratégicos de mantenimiento. Primero entran los cerdos, acabando con los restos, labrando ligeramente y abonando los campos. Después se realizan resiembras y se aprovecha para incluir rotaciones de cultivo: “tenemos veza, avena, cebada, zulla, alfalfa, haba y raigrás. Hacemos experimentos para comprobar que cultivos aguantan más la sequía. Vivimos en la zona más lluviosa de Mallorca, con unos 1000 litros anuales. Si comparamos, en el sur son 200 litros. Queremos estar preparados por si algún día cambia la situación y hay que adaptarse a un clima más seco.”.

A nivel de dificultades, confiesa su enorme descontento con la administración pública y la gran cantidad de trámites a los que debe enfrentarse: “el tema burocrático es muy complicado. Dar de alta la explotación agrícola y ganadera, la sanidad, el sello ecológico. Además, tenerlo todo actualizado, el libro de explotación, el de medicamentos, los registros de temperatura, limpieza, etc.”. En su caso, han decidido que Josep asuma la carga burocrática mientras Nicolau se encarga exclusivamente de la finca, pero les dificulta mucho el día a día. Afirma que “sería imposible que una sola persona lo lleve todo. Hay mucha gente joven que empezaría de agricultor, pero se echan atrás al ver que solos no pueden.”.

«Compramos un móvil de 1800 €  y no pasa nada, pero por un kilo de tomates a 3 €, ponemos el grito en el cielo.”

El acceso a la tierra se ha convertido en un problema muy grande, particularmente en la isla de Mallorca. “Se han vendido grandes superficies a particulares extranjeros para construir sus casas. De esta forma se ha disminuido la cantidad de tierras disponibles para los agricultores”. La situación ha promovido un aumento del precio de las tierras imposibilitando el acceso a quienes quieren trabajarla. No hay mejor ejemplo que el proyecto Sa Cabreta, donde solo 4 ha de las 30 disponibles son de propiedad. El resto de superficie es terreno cedido de otros propietarios.

Y por si fuera poco, también hay que contar con la problemática generada por el sistema de consumo actual, donde las producciones locales siempre son perjudicadas. “Para que la economía de un país salga adelante, debemos valorar el potencial productivo y gastar en el producto local. Solo nos acordamos de los campesinos cuando hay desastres como el de Valencia o el Covid, que son los primeros en acudir a ayudar. Pero cuando pasa el tiempo, nadie les recuerda y siguen comprando en las grandes superficies, fruta y verdura de fuera de la Unión Europea, que no tiene la misma calidad y no pasa el mismo control sanitario que nosotros. Debemos ser más conscientes. Compramos un móvil de 1800 euros y no pasa nada, pero por un kilo de tomates a 3 euros, ponemos el grito en el cielo.”

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