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“Quizás la permacultura sea la agricultura de secano del futuro”

Eduardo Garcia Llorente
Agricultor Ecológico de La Milana (Soria)

Autora: Sara Serrano Latorre

Publicada en la Revista Ae ed. 35: Biodistritos

Dicen que “nadie es profeta en su tierra” pero la experiencia de Eduardo Garcia Llorente puede acabar con el significado de este dicho. Agricultor ecológico en conversión, procede de La Milana (Soria), una población de 8 habitantes. Si a ello sumamos que de 43.000 ha cultivadas en toda la provincia, solo un 2% es superficie ecológica y que el total de agricultores ecológicos dispersos por todo el territorio es de 36 (según datos del Servicio Territorial de Agricultura), su iniciativa es mucho más valiosa.

Para él, su profesión “no es un trabajo, es realmente casi una vida” que le viene de familia. Hasta el año 2000 estaba en convencional y luego pasó a hacer siembra directa. “Usaba herbicidas y luego sembraba con una máquina de siembra directa pero nunca labrando el suelo, sino intentando tocarlo lo mínimo posible”. Afirma que “desde el principio me di cuenta de que los herbicidas eran un problema y por ello buscaba la manera de pasarme a ecológico, pero siempre desde la agricultura de conservación”.

A raíz de conocer al Profesor Luiz Carlos Pinheiro y su experiencia en una finca de Guadalajara, se puso a trabajar en el cambio. Hoy, tiene unas 270 ha de cultivo en un radio de 20 km desde su pueblo, “una barbaridad porque tenemos que dar muchas vueltas”. Cultiva cereales (centeno, cebada, trigo) y leguminosas, siempre haciendo rotaciones. Y mínimamente ha incorporado el girasol y algo de colza. “Siembro con un sistema de 3 líneas, como antaño. Las sembradoras normales tienen los brazos a unos 15-17cm de distancia. Nosotros – Eduardo y sus dos hijos – hemos modificado la máquina que teníamos con tres discos juntos, a 12 cm y con un espacio de 50 cm entre líneas, y por eso se llama trilínea”. Lo que consiguen con ello es “concentrar mucho grano, y entre líneas lo limpiamos con una desbrozadora que hemos diseñado”. Esa herramienta es como un aricador normal con una desbrozadora en cada brazo. “Mecánicamente funciona pero hay que probarla a escala de agricultor.” Esta práctica la conoció gracias al Profesor del CSIC Carlos Lacasta (de la Finca La Higueruela, Toledo) y “vi que era una maravilla. En un año seco funciona mucho mejor el cultivo”.
Su idea de futuro es la permacultura: “A pesar de que desconozco muchas cosas, me gusta como funciona».

Quisiera sembrar cultivos combinados, tener multicereales. De momento lo estoy prácticando a pequeña escala y me va muy bien. Considero que es uno de los futuros de la agricultura de secano. Quizás el único futuro. ¿Y cuál es el motivo? Porque el monocultivo cuando el año va mal no va a responder mientras que si tienes en una misma finca varios cultivos, puede ser que a uno le vaya bien y a otro le vaya mal, y serás tú el que busque cómo gestionar el sistema que tienes en marcha para que los cultivos estén implantados a tiempo, y puedan responder adecuadamente”. Como ejemplo, está sembrando en prueba cultivos combinados de cereales, como trigo y triticale junto con leguminosas (variedades rústicas como yeros y alberjones). El problema es, señala, que “hay que buscar una máquina que te separe los granos y que sea a un precio razonable para el agricultor”.

Su convencimiento total de practicar agricultura ecológica es “mi salud, he notado una gran mejoría física, de dormir mal a dormir bien, de dolerme la cabeza a no dolerme…»

Eduardo está convencido de que le irá bien, “con la siembra directa ya conseguía resultados muy constantes, incluso en años secos”. Decidido a seguir aprendiendo y practicando, llama al periodo de conversión “un calvario” (en 2019, cuando se realiza esta entrevista, estaba en su 2º año de conversión). En su caso, “la rentabilidad ha bajado el primer año y aún no me han llegado las ayudas. Pensaba que iba a ser más fácil económicamente y me equivoqué. Pero poco a poco…”. Y añade: “Si hubiera cierta seguridad, por ejemplo ayudas aseguradas a tiempo el 1er año para afrontar los cambios, la gente se lanzaría más. Puede que sea soñador pero es lo más razonable”.

Su convencimiento total de practicar agricultura ecológica es “mi salud, he notado una gran mejoría física, de dormir mal a dormir bien, de dolerme la cabeza a no dolerme… Lo económico es lo económico pero se puede ser rentable y funcionar. El tiempo te lo dirá. Pero encontrarte bien contigo mismo es lo más importante. Y es lo que le digo a mis compañeros, aunque es muy difícil convencerlos si no lo prueban.”

Ha sido cooperativista toda su vida y uno de los fundadores y presidente de ASOLACSV – Asociación Soriana de Laboreo de Conservación y Suelos Vivos, entidad que invitó a SEAE a dar una charla sobre la posible compatibilidad entre la agricultura de conservación y las técnicas de agricultura ecológica y en la que conocimos al protagonista de esta historia. Asegura que “el relevo generacional, aunque sea poca gente, tira más a la agricultura ecológica”. También se siente esperanzado con los los grupos de consumo. “Pertenezco al de Almazán, el más pequeño de los tres que hay en todo Soria, pero nuestro crecimiento ha sido exponencial. La gente se está acercando porque lo ecológico no es tan caro como dicen y cuando lo pruebas, no quieres otra cosa”.

Este año ha sembrado garbanzos para consumo humano y si todo va bien, “veo los grupos de consumo como una opción de futuro”. A esta marcha, Eduardo se convertirá en “un profeta en su tierra”.

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