Editada por la Sociedad Española de Agricultura Ecológica/Agroecología
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Editorial Revista Ae 30: Sanidad Vegetal Ecológica

Publicado en la revista Ae 30, invierno 2017. 

Sumario y autores/as aquí.


Las últimas medidas adoptadas para combatir la enfermedad provocada por la bacteria la Xylella fastidiosa en varios cultivos leñosos (olivo, almendro, etc.) – algunas muy drásticas como la erradicación y respaldadas por Directivas de Bruselas –, en las comunidades autónomas donde han aparecido brotes (principalmente Baleares y C Valenciana) han hecho que sea ésta la temática central de Ae 30. Nuestra intención es refrescar el enfoque propuesto desde el movimiento de la agricultura ecológica (AE) para este tipo de problemas, cada vez más frecuentes con el cambio climático, y a la vez aportar alternativas y plantear soluciones al modelo de la agricultura convencional. Los territorios donde han aparecido estos brotes de la denominada ébola de la agricultura están gestionados por gobiernos autónomos progresistas que están aplicando o planean aplicar planes de acción de la producción ecológica. Pero los técnicos e investigadores proponen medidas convencionales o transgénicas (prohibidas en la AE) de erradicación, que implican una fuerte reducción de la biodiversidad y que provocan contestación social.

Las plagas y enfermedades de las plantas surgen casi siempre por alteraciones que ocasiona el hombre, algunas veces introduciendo materiales extraños al entorno que cambian las condiciones biológicas o las cadenas alimenticias, como es el caso de los fertilizantes y pesticidas que invaden y destruyen a las especies que ahí existen. Otra causa es introducir especies exóticas sin sus predadores naturales, alterando el equilibrio biológico y muchas veces, desplazando las especies nativas de la zona.

La estrategia de protección y defensa que propone la AE no debería desvincularse de un conjunto de medidas y actuaciones agronómicas propias del manejo agroecológico del sistema agrario.

La estrategia de protección y defensa que propone la AE no debería desvincularse de un conjunto de medidas y actuaciones agronómicas propias del manejo agroecológico del sistema agrario. Esta estrategia pone énfasis en su diseño y tiene muy en cuenta todos los condicionantes: físicos, biológicos, climatológicos, edáficos y culturales propios de la zona, de forma que el sistema artificial – que es en definitiva la producción agraria – armonice y se integre con su entorno. Y ello implica incluir, hasta donde sea posible, especies del ecosistema acogidas mediante la instalación de una infraestructura verde (setos naturales, cobertura del suelo, praderas naturales o manteniendo la flora espontánea en zonas de arbolado y frutales, aplicando el mínimo laboreo). De esta forma, establecemos nichos ecológicos que albergan las faunas útiles (depredadoras o polinizadoras).

Asimismo, el sistema debe tener un alto grado de biodiversidad, creando un agrosistema con características más naturales y menos vulnerables frente a posibles ataques de plagas o enfermedades. Igualmente, esa biodiversidad debe estar presente en el suelo, favoreciéndola con el cultivo de abonos verdes o la aportación de compost. Por último, las rotaciones de cultivos y su asociación, será una forma más de diversificar las especies cultivadas tanto en el espacio como en el tiempo.

La nutrición equilibrada tanto del suelo como de las plantas es otro factor clave. Un exceso de nitrógeno en el suelo produce crecimientos exagerados de los cultivos, favoreciendo el ataque de pulgones y la aparición de enfermedades criptogámicas. No obstante, con el abono orgánico, este problema se reduce en gran medida ya que los nutrientes se liberan de forma gradual mediante la transformación de la materia orgánica por parte de los microorganismos del suelo.

En definitiva, la sanidad vegetal ecológica empieza por la correcta elección del material vegetal a utilizar, una nutrición equilibrada y completa que proporcione vegetales resistentes a determinadas plagas y enfermedades. Hay que prestar atención a los sistemas de cultivos y a las rotaciones, que permiten romper los ciclos biológicos y evitar la posibilidad de que determinadas plagas se hagan endémicas. Además todas las especies tienen relaciones de interdependencia entre sí, por ello el planteamiento del manejo ecológico contra los parásitos será el de mantener y favorecer la presencia de sus enemigos naturales y mantener la población de parásitos en unos niveles económicamente aceptables, sin pretender su eliminación.

Las plagas y enfermedades no nacen, se hacen y son el síntoma de que estamos manejando nuestros cultivos de manera equivocada. Son el síntoma, no la causa del problema. En este número, hemos reunido diversos artículos que informan de los resultados de diversas investigaciones con ejemplos que corroboran estas afirmaciones. Además, incluimos como siempre las seciones habituales, entre ellas, un interesante artículo sobre el uso del glifosato en la agricultura por sus efectos perniciosos, tanto para la salud como por el medio ambiente.

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