Editada por la Sociedad Española de Agricultura Ecológica/Agroecología
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“La ganadería ecológica es la única manera de mantener el monte y la dehesa saludable además de la economía de los pueblos”

José Manuel Benítez Castaño es ganadero ecológico en la localidad Cortegana (Huelva). Esta entrevista ha sido publicada en la revista Ae edición 38 (invierno 2019) sobre "Ganadería Extensiva Ecológica"

José Manuel tiene una amplia experiencia como ganadero ecológico en Cortegana (Huelva). Su pasión por el campo le viene desde que nació: “Guardo muy buenos recuerdos de mi abuelo, del campo, los animales y la huerta. Entonces la mayoría de fincas eran diversificadas y las familias vivían en régimen de autosuficiencia: cabras para la leche, cerdos para la carne, algo de huerto y también olivares para aceite”. Además, “estas tierras son poco fértiles por lo que siempre ha sido más zona de ganadería”. 

En la actualidad, “en la finca tenemos unos 20/25 cochinos – cerdo ibérico – y unas 60 vacas (50 vacas y 10 nuevas). Siempre hemos apostado por la ganadería ecológica, raza autóctona y variedades tradicionales para la huerta”. Sus vacas son de raza Negra Andaluza, “una raza con unas cualidades magníficas para ganadería ecológica. Es muy rústica, fuerte y adaptada al territorio. Además, tiene comportamientos como el ganado caprino”. En cuanto a las cualidades organolépticas de la carne, señala que “según los estudios de la Universidad de Córdoba, son cualidades muy buenas pero el crecimiento de la vaca es lento, y por eso a los ganaderos nos penalizan. Nos pagan los terneros a mitad de precio que los normales porque dicen que dan un rendimiento muy escaso en los cebaderos. Al final, somos capaces de vender un porcentaje muy pequeño en ecológico y acabas vendiendo en convencional”.

Afirma que “esta situación es una pena, tenemos una riqueza genética fabulosa pero luego nos resulta muy difícil mantenerla porque económicamente no sale rentable”. Y también tiene otras pequeñas desventajas: son vacas muy recias y son muy bravas y el manejo no es fácil (es casi parecido al de las vacas bravas). Pero, señala José Manuel, “son preciosas así que nos resistimos a cambiarlas aunque el mercado nos lo ponga tan difícil”. Los últimos datos que recuerda es que “solo quedaban 700 ejemplares en toda Andalucía (en Huelva, Córdoba y en Sevilla Norte). Estamos en la Asociación de la Vaca Negra Andaluza y últimamente hemos tenido alguna ayuda para compensar y poder mantener esta raza. Pero la verdad es que esta ayuda no se adapta a la realidad, ni es suficiente para mantenerla ni compensa, además de que es muy difícil cumplir las condiciones.” 

En cuanto a la alimentación, “la comida que comen los animales procede de la propia finca en su mayoría pues tenemos la carga ganadera adecuada para poder hacerlo. Estoy haciendo pastoreo racional y manejo holístico, una serie de técnicos me han enseñado a aprovechar mejor los pastos, entre otras muchas cosas”. Desde septiembre hasta noviembre, más o menos, “tenemos que suplementar porque es cuando llegan las lluvias, se pudre lo que hay en el campo y hay que esperar a que salga la hierba nueva. En ese momento, suplementamos con heno y paja ecológica”.

Destaca que el mayor problema son “los mataderos. El sitio más cercano autorizado en ecológico está a 150 km. Tenemos que llevar los animales con un vehículo autorizado para su transporte, y una vez allí, las carnes hay que recogerlas en un camión frigorífico especializado… Son varios viajes que suponen un proceso complicado y muy caro”. Y añade: “lo que sí tenemos es la industria del cerdo ibérico bien arraigada. Para esto sí hay mataderos privados autorizados aunque también son muy caros. Una parte pequeña de los cerdos (los que somos capaces de vender), los matamos en estos mataderos, hacemos las maquilas, recogemos las carnes y jamones, los llevamos a un secadero. En los últimos años ha habido buena demanda pero matamos muy pocos, 5 o una cosa así para venta directa. El resto va al mercado”. 

José Manuel señala que la ganadería ecológica “es imprescindible en esta zona. Es la única manera de mantener la economía en los pueblos además de la única manera de mantener el monte y la dehesa saludable. Si se abandonan fincas, el matorral se hace dueño, termina asfixiando a las encinas y los castaños y lo peor de todo es que al final vienen los insectos. El mantener una carga adecuada de ganadería en esta zona supone el mantenimiento que necesita el mismo parque natural en el que estamos”. Le preocupa que “se haga hincapié en que la ganadería es la principal emisora de Gases Efecto Invernadero. Hay que diferenciar mucho entre lo que es la ganadería extensiva, con las máximas garantías de bienestar animal, con animales libres, pastando… esa ganadería es la que contribuye a frenar el cambio climático, los incendios, el efecto del desertificación además de fertilizar el suelo, creando biodiversidad, manteniendo el territorio y su economía”. 

Concluye destacando que “es muy importante para los ganaderos de esta zona estar organizados y unidos. El estar asociado nos ayuda mucho y en mi caso, ha sido clave en temas como la venta directa, los canales cortos…”. De hecho, es responsable de la sección de agricultura ecológica de la COAG-Huelva y socio de SEAE desde su fundación. Y ante todo, un firme defensor de la ganadería ecológica.

REVISTA AE 38. “GANADERÍA EXTENSIVA ECOLÓGICA”.

INVIERNO 2019.

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