Editada por la Sociedad Española de Agricultura Ecológica/Agroecología
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“No concibo otra agricultura que no sea ecológica”

Entrevista a Carme Dalmau, agricultora ecológica. Nulles, Tarragona

Publicada en la revista Ae nº 26, año 2016

Carme Dalmau nació en la Barcelona de los 60. Su pasión por la naturaleza, y ciertas ganas de alejarse del nido familiar la llevó a iniciar estudios agronómicos al acabar la secundaria en Lléida. “Todo álgebra, cálculo, matemáticas, física…”. Nada de eso le interesaba. Así que tras el primer curso, abandonó. Tras vueltas y vueltas alejada de su idea inicial, la vida le llevó a Canarias: “fue en una conferencia organizada por la Asociación Vida Sana, que se me volvió a despertar el ‘gusanillo’ de nuevo, de volver a hacer algo en el campo”.

Sus padres adquirieron una finca de viña de 24 hectáreas, en Nulles, Tarragona. Aunque sus abuelos habían sido agricultores, sus padres no lo eran. En el 98, su padre le ofreció llevar la gestión de la finca. Hizo el curso de incorporación para jóvenes agricultores, en Reus, en el que no se trató nada relacionado a la agricultra ecológica. Carme expuso a su padre lo que no le gustaba de la agricultura convencional, quien “muy cartesiano”, le espetó: “si crees que el ecológico funciona, demuéstramelo”. Esto le motivó a estudiar. Tras años formándose en el máster de la Universidad de Barcelona, Vida Sana y SEAE y otros cursos, entró en contacto con Gonçal Barrios, responsable del Servicio de Sanidad Vegetal de Tarragona. “Estaban buscando una finca mediana para hacer experimentos de una plaga, la polilla del racimo”. Convenció a los agricultores vecinos e iniciaron el tratamiento con feromonas. “Fue muy importante en la historia de Cataluña porque por primera vez un grupo de agricultores que no tenían nada que ver entre ellos empezaron a trabajar juntos”. Hoy ya llevan 14 campañas usando feromonas para combatir esa plaga.

Su colaboración con Oriol Santos, el técnico de la Agrupación de Defensa Vegetal (ADV) le ofreció también buena parte de los conocimientos que hoy tiene sobre viticultura. En todo este proceso “solo falataba eliminar los herbicidas” para lo que hizo cursos de biodinámica. “Así convencí a mi padre para darnos de alta en el Consell Català de la Producció Agrària Ecològica (CCPAE)”.

Hoy en día, Carme gestiona 43 hectáreas de vid, seis de olivos, dos de avellanos, y alguna más de almendros y algarrobos. Encargada de la dirección técnica, el trabajo físico corre a cargo de dos trabajadores fijos más otros dos ocasionales en la época de poda. Y como complemento, dirige dos casas de agroturismo, con lo que además, realiza cierta labor divulgativa.

Asegura que el cuidado de la viña es “fácil a nivel agrícola”, lo que justifica su incremento en los últimos años. “La gente se da cuenta de que puede tener un manejo ecológico de sus viñas sin excesivo riesgo”. Para regular las adventicias pasa la picadora y labra una vez al año, al inicio de la primavera; y según la climatología del año, otra a principios de verano. Los preparados biodinámicos los prueba en la zona de avellanos y frutales, junto al técnico de la ADV. Ha aplicado los preparados 500 y 501, y algún preparado de ortigas o de cola de caballo en su huerto de consumo propio, pero no puede aplicarlo a toda la finca porque “sería necesario una importante inversión en herramientas”.

Carme se queja del “entorpecimiento” que puede suponer la “alta complejidad burocrática” del CCPAE y le preocupa la comercialización del producto, pues “cuesta mucho venderlo como ecológico”. Vende a seis bodegas diferentes pero sólo una le compra como ecológico, y a un precio “que da pena: es el mismo que me pagan otros por convencional”. Además, observa cierta “falta de infraestructura” en algunos productos, como la avellana, pues la empresa que se las compra no encuentra la maquinaria con certificación ecológica que quite la cáscara.

Forma parte de Joves Agricultors i Ramaders de Catalunya (JARC), organización profesional agraria vinculada a la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG). Allí es presidenta de la Confederación de Mujeres del Mundo Rural de Cataluña (CERESCAT). Además, preside la asociación Turisme Rural de l’Alt Camp Associats (TRACA).

Aunque a veces le increpen “eres muy ingenua, porque muchos viticultores sólo se han metido a producir en ecológico por recibir ayudas”, a Carme no le importa, “porque serán 400 hectáreas más donde no van a echar insecticidas, herbicidas… Su motivación no es la mía pero también me parece lícita porque todo lo que sea sumar, me gusta”. No concive otra agricultura que no sea ecológica: “la agricultura convencional me parece un espanto irracional”. Por ello, anima a los agricultores a entrar ya en la producción ecológica, que juzga con optimismo pues “aún a malas, siempre podrás venderla a precio de convencional”.

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